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De izquierda a derecha, Kunal Nayyar, Jim Parsons, Johnny Galecki y Simon Helberg, protagonistas de Big Bang Theory, en una escena de la serie.  

WARNER BROS

Comedia

Mikel Lejarza

Las 'sitcoms' rodadas en plató y con cámara fija son cada vez menos habituales

No hay nada más difícil que hacer reír. Quizás y solo en estos tiempos llenos de dogmas, hacer dudar. La comedia de situación es un formato televisivo que heredó comportamientos, ideas e intenciones del vodevil, pero que en pocos años se convirtió en un lenguaje propio creando series capaces de seducir a las más amplias mayorías, durar muchas temporadas y venderse por todo el mundo. Historias que hablaban de cualquier tema para toda clase de público. Un producto generalista por excelencia.

"Las 'sitcoms' rodadas en plató y con cámara fija son cada vez menos habituales"

Pero cada generación tiene sus propios comportamientos. Las comedias fueron éxitos masivos durante décadas, hasta que una nueva generación de televidentes decidió que eran cosa del pasado y que preferían los dramas y el consumo personalizado. Hay excepciones, claro, que confirmaron la regla, pero en cualquier listado de las series más relevantes del siglo son los dramas los que se imponen. Incluso en EEUU, donde 'The Big Bang Theory' aún lidera las audiencias, las 'sitcoms' tradicionales de capítulos de 22 minutos y rodadas en plató con cámara fija son cada vez menos habituales.

En el resto del mundo, el formato ha quedado como un vestigio de la tele de EEUU del siglo XX, pero las grandes apuestas son series cuyos episodios duran más, cuestan más, se ruedan en escenarios naturales con amplios decorados y pretenden intrigar, emocionar o sencillamente epatar más que buscar la sonrisa y complicidad del televidente.

Pero algo parece estar cambiando. Series como 'Curb your enthusiasm', del genio Larry David; 'Louie', de Louis Szekely, o las creaciones de Ricky Gervais Stephen Merchant ('The Office') en el Reino Unido inauguraron una tendencia más sofisticada y actual de la comedia, más unida a la voz particular de sus creadores que al cumplimiento de las reglas del formato y del género clásico que se repetía cansinamente una y otra vez bajo los mismos parámetros.

"Si la base de la comedia es el dolor, ahora las risas duelen más, aunque ya no se escuchen"

Ese estilo basado en acercarse a la realidad con humor, realismo, ironía y en ocasiones cinismo está detrás de series como 'Atlanta', ganadora de dos Globos de Oro (mejor serie de comedia y mejor actor a Donald Glover, su creador) ; 'Master of None' (de Aziz Ansari y Alan Yang, y también con Ansari como protagonista); 'Insecure' (creada e interpretada por la 'youtuber' Issa Rae), o 'Better Things', otra de corte autobiográfico creada y protagonizada por Pamela Adlon (actriz en 'Louie' con el propio Louis C.K. como cocreador).

Todas tienen en común que sus intérpretes son sus propios creadores y que aunque mantienen la señal de identidad esencial del humor, que consiste en que sus tramas cabe de todo, huyen de los lugares comunes y se centran en experiencias particulares. Algo así como monologuistas haciendo ficción. El rap, la difícil existencia de los actores sin trabajo o los conflictos raciales han sustituido a la vida fácil de los protagonistas de 'Friends' sentados en el 'Central Perk' o al apartamento lujoso de 'Frazier' con música clásica y trajes costosos.

Ahora todo se ha vuelto menos trivial y no se esconden las derrotas. Si la base de la comedia es siempre el dolor, ahora las risas duelen más, aunque ya no se escuchen.

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