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"¡Árbitro, pita el final, 'collons', pita ya!"

Emilio Pérez de Rozas

Yo sé que todos ustedes han visto los partidos del Barça de todas las maneras habidas y por haber. Yo, por cuestiones de trabajo (de un trabajo muy especial, de un trabajo para amigos), lo tuve que ver anoche en Igualada. Más concretamente en L’Ateneu Igualadí y les juro que hacía tiempo, mucho tiempo, que no me lo pasaba tan bien. Y sufría tanto. Pues hay que ver cómo sufrieron los hombres, mayores, sí, bastante mayores, que estaban en la cafetería, con una improvisada pantalla gigante en la pared y los abuelos gritando: "¡Árbitro, pita ya el final, 'collons', pita ya!".

Fue tremendo. Antes de empezar el partido, las señoras, poco jovencitas, pero vestidas de fiesta (o casi), subieron las escalinatadas de L’Ateneu parsimoniosamente. Iban al cine. ¡Menudo cine! ¡Menudas butacas! Última grito, última moda. Ponían 'La La land', la película de moda. Los hombres se quedaron abajo, en la cafetería. Y se lo pasaron en grande, pero sufrieron como pocas veces. No solo por el mal partido del Barça, sino por la montaña rusa en la que se convirtió el partido, el duelo, el choque.

Cierto, los gritos fueron moderados, pero los golpes en las mesas constantes. Se levantaban continuamente como queriendo irse al baño, pero eran nervios. En el descanso, cómo no, todos salieron fuera. Menos el más abuelo, que les gritó: "Ala, ala, ir a fumar, anda, viciosos!". Y, ya en la reanudación, cuando anunciaron que Manolo Lama había fichado por Gol, sonaron los primeros pitos, que se convirtieron en protestas increíbles cuando Lucas Hernández, "¡este es el que pega a su mujer!", gritó uno y otro replicó, muy, muy, muy correctamente, "¡bueno, ella tampoco es una santa!".

PARECIDO CON EL MADRID

La verdad es que se notaba gran complicidad entre las dos docenas de espectadores del bar de L’Ateneu. Y, sí, vieron gol en el tanto de Griezmann (muy honrados, mis colegas, de verdad), no vieron penalti de Piqué, saltaron a por Filipe Luis cuando cometió falta sobre Messi y empezaron a cantar "¡Barça, Barça, Barça!", cuando vieron el triunfo, perdón, el pase, en el minuto 95, claro, antes, no. Antes silencio y, sobre todo, "¡árbitro, pita ya, collons!".

La verdad es que ninguno de mis abuelos vio el partido y la eliminatoria superada en los 95 minutos de juego. Es más, mis compañeros de bar, de cafetería, de grada, reconocen fiarse poco de este Barça. Es más, más de uno aseguró, con la boca pequeña, que cada vez se parece más al Real Madrid y ¡ojalá! tengamos la suerte de los merengues.

'La la Land' acabó antes que el partidazo. Y ellas, engalanadas, preciosas todas, asomaron la cabeza, abriendo la puerta del bareto de L’Ateneu Igualadí. Ninguna ¡por Dios! se atrevió a entrar. Los vieron excitados y se fueron a casa. Deseando, claro, que no hubiese prórroga. Pero por los pelos, sí, por los pelos.

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