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El Barça debe dejar de mirar la distancia respecto al líder, centrarse en recuperar su ritmo de juego y evitar poner el pie en el suelo

Le ves en la cola del pelotón. La cara desencajada, con el maillot medio abierto dejando al descubierto el contraste entre la piel castigada por el sol y el tono blanquecino del pecho, y solo puedes empatizar con ese deportista que sufre pero que no quiere dar su brazo a torcer. Se resiste a perder del todo el contacto, de pronto acelera unos metros, se acerca un tramo para volver a rezagarse en el siguiente repecho. En el argot ciclista se explica de manera muy gràfica: hace la goma.

Si lo trasladamos a la Liga, nuestro ciclista desmadejado es el Barça. Aunque en este caso se ha descolgado otra vez cuando en realidad no le habíamos visto sufrir con la última pendiente. Al contrario, pensábamos que ya había pasado lo peor, que se había recuperado de la pájara y que incluso estaba preparado para iniciar un demarraje. Pero no, se ha vuelto a quedar atrás, casi por sorpresa.

REGULAR EN LA IRREGULARIDAD

La Liga te exige ser regular, siguiendo con el símil, te pide que mantengas un mismo ritmo de pedalada desde el principio hasta el final, como si fuera una contrarreloj. Y lo único regular de este Barça es la irregularidad. Cuando parecía que los azulgrana habían encontrado por fin el buen juego, cuando queríamos ver paralelismos entre este año y el primero de Luis Enrique que acabó con un triplete en Berlín, el empate ante el Betis supone un frenazo a esa progresión y vuelve a poner en el punto de mira el ya sospechoso fondo de armario.

Se repite el escenario de toda la temporada: una trayectoria errática que combina un par de buenos resultados con uno menos bueno

Se repite el escenario de toda la temporada: una trayectoria errática que combina un par de buenos resultados con uno menos bueno. El dato que lo resume: el equipo ha encadenado un máximo de cuatro victorias consecutivas en lo que va de liga. Es la racha más positiva, fue en el mes de octubre. Desde entonces, los de Luis Enrique no han sumado tres victorias seguidas en la competición. El año pasado, a estas alturas, el Barça ya había sumado una racha de 6 triunfos seguidos y enlazó 12 victorias en liga en este tramo de principios de año.

Hace unos días, Monchi reflexionaba que para aspirar al título debes conseguir enlazar largas rachas de triunfos. Para el director deportivo del club andaluz, las posibilidades del Sevilla pasan por una cifra de puntos baja, y por lo visto hasta el momento, lo mismo necesitaría el Barça.

¿HAY TIEMPO PARA LA REACCIÓN?

Los que se preocupaban por el desgaste que supone una eliminatoria ante el Atlético ya han comprobado que, para distraerse, este Barça no necesita el desgaste de un doble enfrentamiento ante los colchoneros. Llegados a este punto, el equipo debe dejar de mirar la distancia respecto al líder, centrarse en recuperar su ritmo de juego y evitar poner el pie en el suelo. En las próximas semanas, con la exigencia del calendario, descubriremos si aún hay tiempo para la reacción. Si lo apuntado en el 2017 hasta este partido ante el Betis ha sido una ascensión sólida o si el equipo sigue transitando por la Liga a trancas y barrancas. Haciendo la goma, a la espera de que tarde o temprano ésta se rompa.

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