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AL CONTRATAQUE

Carles Puigdemont, durante su conferencia en el Parlamento Europeo.

ACN / LAURA POUS

El gran culebrón

Jordi Évole

Dicen que el final de la serie 'El procés' será de infarto, que el último capítulo es tan fuerte que igual hasta viene un juez y prohíbe la emisión

Qué ganas tengo de bajarme la última temporada de la serie que lo está petando en Catalunya: 'El procés'. Me tiene en vilo. Encima, esta semana los guionistas se han empleado a fondo. En pocos días hemos visto grandes episodios: 

–El de 'Jo pregunto a Puigdemont', con polémica posterior por saber quiénes eran los figurantes que se atrevieron a preguntar lo que preguntaron.

–El del 'Viaje a Bruselas del trío La La Land', un éxito de público y de críticas. 

– El titulado 'Secretos a gritos', protagonizado por Santi Vidal, actor que entró en el culebrón avanzada la serie, y al que han tenido que matar por exceso de protagonismo, y quizá de transparencia. El capítulo se lo han descargado mucho fuera de Catalunya.

– Y el más reciente, 'Sí condicional de la CUP', cuyos miembros han pasado de ser hostiados en manifestaciones a ser hostiados en tertulias, y a los que los guionistas más convergentes (y hasta algunos republicanos) han querido matar en más de una ocasión, pero los directores de la serie no quieren porque tenerlos en pantalla les hace llegar a un público difícil, de los que no ven la tele, y ahora mismo son imprecindibles para mantener El procés en la parrilla televisiva. Lo más curioso es que lo actores de la CUP quieran seguir participando en una serie tan comercial.

EL 'PROCÉS', TEMA SECUNDARIO

A mí el episodio 'Jo pregunto a Puigdemont' me gustó por lo imprevisible. Tuve que pellizcarme varias veces para verificar que lo que estaba viendo lo estaban emitiendo en directo por TV3. Mis sensaciones fueron parecidas –aunque no superadas– al día que TVE retransmitió la Gala de los Goya del 'No a la guerra'. En este capítulo aparecían ciudadanos anónimos preguntando al 'President' por cosas que no tenían nada que ver con el 'procés'. Que si el paro, que si la sanidad, que si la educación… Casi ni parecía un episodio de la serie. Es lo que tiene dejar el culebrón en manos poco profesionales. Eso sí, felicito a los periodistas de TV3 que escaletaron los temas de los que se hablaría y lograron ese orden. Y me pregunto: ¿hubiese hecho algún periodista una entrevista a Puigdemont en la que el procés fuese tema secundario? Igual es que, al no ser –como sí lo eran algunos de los ciudadanos– expertos ni en sanidad, ni en educación, cuando entrevistamos a un gobernante preferimos el argumentario político, que curiosamente es el que también interesa al gobernante. 

FINAL DE INFARTO

Pero este capítulo fue una rareza. Enseguida vino el de la conferencia de Bruselas, y lo que nos interesó destacar fueron cosas como: ¿Cuántos europarlamentarios asistieron? ¿El público estaba comprado? ¿La conferencia fue un éxito o un fracaso? O sea, los temas que dan ritmo al culebrón.  Dicen que esta temporada será de infarto. Incluso que el final es tan fuerte que igual hasta viene un juez y prohíbe la emisión. Una garantía de que aumente la parroquia de un culebrón que no tiene fin. Y que entretiene mucho, aquí y allá.