tú y yo somos tres

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Pareja de novios en la habitación decorada por el pastelero Escribà.

Me ha parecido una idea excelente que Christian Escribà, gran genio de la pastelería, haya decorado una pantalla de televisión poniéndole una cenefa, un casquete, un sombrerito, de merengue. Es un golpe que, visto desde TV-3, alberga una metáfora deliciosa. Este programa que acaban de estrenar ('Bogeria a la pastisseria') es suave, dulce y entretenidoEscribà se merecía este reconocimiento televisivo. El primer encargo ha sido transformar una habitación del hotel Cotton House en un gran pastelito para que un joven, Joan, sorprenda a su amada Roser y le pida en matrimonio sumergidos en cacao, mantequilla y praliné. Esta 'petición de mano al chocolate' es original. Imaginativa. Tiene algo de Disney. El detallismo pastelero de la 'factoría Escribà' ha sido un prodigio. Una verdadera arquitectura. La pasta de dientes era de coco, el telefono, de chocolate negro; los almohadones, de una especie de 'plum cake'; en la mesilla de noche florecía un girasol de confitería, y en la pantalla televisiva, el colosal golpe del merengue, detalle acertadísimo. Hombre, en otros imperios televisivos quizá hubiesen añadido el factor 'reality', y una vez metidos los novios en la dulce habitación les habrían sometido a perturbaciones y torturas para agriarles la confitura. No ha sido el caso, por fortuna.

OTROS HOTELES .- Surgen estos días programasde impactos diversos. Uno de ellos, 'Este hotel es un infierno' (DMax), lo conduce Kike Sarasola. Es la variante hotelera de 'Pesadilla en la cocina'. El primer establecimiento que visitó fue el Motel l'Entrada, de Riudarenes. Era un lugar cutre y polvoriento, Los empleados atendían al cliente a cara de perro. En lugar de dar servicio, mordían. Otro programa es 'Desnúdame' (DKiss). Aquí la originalidad es que el punto de encuentro de dos desconocidos es la cama. Directamente. Es prosaico. No hay poética. Yo les aconsejo a los inventores del 'Desnúdame' que se documenten. Luis Buñuel, en 'El fantasma de la libertad' (1974), montó una cena con exquisitos comensales que en lugar de sentarse en sillas se sentaban en retretes. Mientras charlaban sobre contaminación, iban defecando tranquilamente. Una oyente del programa de radio 'Julia en la Onda' me ha mandado una nota luminosa: me dice que si la tele busca impacto, que hagan un programa que se llame 'En tu váter o en el mío'. Está bien visto. 'Gran Cagada VIP' también sería un título muy conveniente.