04 abr 2020

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Dos miradas

El diputado de la CUP Benet Salellas, en una intervención en el Parlament.

FERRAN NADEU

¿Es sospechosa la CUP de la deriva que puede tomar la travesía hacia la independencia?

Hace unos días, el diputado Benet Salellas dijo que «los presupuestos deben oler a CUP y no solo a PDECat». Fue una expresión muy perfumada. Si consideramos el presupuesto como una habitación, resulta que la combinación de ambientadores que colocaremos o que esparcirán los aromas en toda la cámara puede acabar provocando una concentración tan alta de fragancias que derivará en un revoltijo floral de consecuencias imprevisibles. Para huir a toda prisa de la ambientada habitación. Este es el resumen de los debates actuales, la consecuencia de la disgregación ideológica del independentismo y de la variedad de sustancias olorosas que habitan la casa común.

Salellas quizá no se detuvo a leer en el diccionario la definición de la expresión «oler a». Dice así: «Ser sospechoso de algo». Todo esto huele a nuevas elecciones, por ejemplo, que significa que todo hace pensar que habrá comicios porque los presupuestos no se aprobarán debido a la actitud de los sospechosos habituales, aquellos que, según los más arrebatados defensores de las esencias, torpedean el proceso.

¿Es, pues, sospechosa, la CUP, de la deriva que puede tomar la travesía hacia la independencia? ¿La voluntad de impregnar las cifras con aromas revolucionarios no responde a la conciencia de ser imprescindibles más que a la manía de querer practicar la lapidación de un deseo mayoritario?

Habrá mucha sudor y hará falta  un buen desodorante neutro.