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El Parlamento, última oportunidad del laborismo

Carlos Carnicero Urabayen

En otro tiempo el Partido Laborista hubiera podido sobrevivir bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn. Hubiera sido un accidente, como tantos otros en los avatares de los partidos centenarios. Pero ahora que Reino Unido inicia su camino de salida de la Unión Europea, es posible que la ola populista que ha impulsado el 'brexit' se lleve también por delante - además del Reino Unido abierto al que tanto admiramos - a su único partido de izquierdas. La decisión del Tribunal Supremo de reforzar la voz del parlamento es la última oportunidad del laborismo para evitarlo.

Sobre el papel, Corbyn podría ser el camino de salvación de la socialdemocracia europea. Reivindica una izquierda clásica sin complejos y ha movilizado a las bases. Un dato: el número de militantes laboristas ha superado los 550.000, más que la suma de todos los demás partidos. Otro dato más importante: el Partido Laborista está 17 puntos por debajo del Conservador (la mayor distancia en décadas). En una elección reciente en Richmond, al suroeste de Londres, el ridículo laborista incluyó la obtención de menos votos que su número de militantes en el barrio.

CAMPAÑA CON LA BOCA PEQUEÑA

El Partido Laborista hizo campaña por la permanencia en Europa con la boca pequeña. Corbyn lleva décadas criticando a la Unión. Ante el referéndum se vio obligado a defender la posición mayoritaria de su partido pero lo hizo sin convicción y hasta tomando unas vacaciones cuando la campaña ya había comenzado. Los votantes laboristas inclinaron la balanza hacia la salida.

Hace unos días, Corbyn realizó una maratoniana ronda de entrevistas para anunciar la estrategia laborista de cara a las negociaciones de divorcio con la UE. La sorpresa fue que balbuceó al decir que ni están comprometidos con la libertad de movimiento de los ciudadanos europeos, ni están en contra. Corbyn parece así dispuesto a entrar en el terreno de juego de la inmigración, donde tiene todas las de perder.

EL UKIP QUIERE OCUPAR SU LUGAR

La mayoría de distritos representados por parlamentarios laboristas votaron a favor del Brexit, en una campaña centrada en la inmigración. El nuevo líder del xenófobo UKIP, Paul Nuttall, lo tiene claro: “nuestro objetivo es reemplazar al Partido Laborista y ser la voz patriótica de los trabajadores”. O los laboristas cambian de tema o se cumplirán los deseos de Nuttall.  

La sentencia del Tribunal Supremo que obliga a contar con el visto bueno del Parlamento para activar las negociaciones debería cambiar las cosas. Buena noticia para la democracia británica y para quienes en medio de esta ola populista global defienden el papel del parlamento como representante de la soberanía nacional. Respetar el resultado del referéndum no impide vigilar que el gobierno no cometa un disparate en su interpretación. May parece dispuesta a ello, presa de las voces más radicales y olvidando que casi la mitad del electorado votó a favor de la permanencia. Alguien debería pararle los pies.

Los laboristas deberían presentar enmiendas con líneas rojas en defensa de los intereses de su país, que, por mucho que esté extendido entre algunos sectores, poco tienen que ver con la frontera y los inmigrantes. Puestos a debatir, deberían explicar que desde hace décadas, el número de europeos que entra en Reino Unido cada año es menor al de inmigrantes provenientes de países de fuera de la UE. Los europeos contribuyen con sus impuestos al sistema y no hay estudio que pruebe que son una carga. Si la sanidad británica requiere ser reforzada no será por culpa de los inmigrantes.  

¿QUIÉN SALE PERDIENDO?

La prioridad laborista debería hacer gala del pragmatismo británico y encontrar una relación próxima con la Unión Europea, la mejor forma de mantener el dinamismo y la apertura de su economía. ¿Olvidan los laboristas que un mal acuerdo o un divorcio por las malas lo terminarán pagando sobre todo los trabajadores británicos ante una grave crisis económica? ¿Quién saldría perdiendo si, como amenaza May, convierte a su país en un paraíso fiscal? 

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