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Los azulgranas parecen ahora más altos y más guapos, pero es en abril cuando hay que posar bien, porque esa foto es la que vale

Pocas cosas dan más pereza que una mudanza. Pero hasta que avancemos en la teletransportación, toca ser positivos. Un traslado te permite desempolvar objetos que quedaron en el fondo de algún cajón. Por ejemplo, el programa oficial de la Champions del 2009. En él, no aparece aún la fotografía del Barça campeón. Pero sí que hay imágenes que componen el álbum de aquella temporada.

En alguna de las cajas aún precintadas estará el programa de Berlín 2015. Ese álbum tiene una imagen indiscutible, la del nacimiento del tridenteLuis Enrique y los suyos firmarían que este año fuera muy parecido a aquel: pocas páginas memorables hasta enero, bastantes más hasta el mes de mayo.

No está resultando una temporada prolífica en exhibiciones. Afortunadamente, Messi se encarga, jornada tras jornada, de que el álbum no quede vacío

En la fotografía fija del momento, estamos casi como en agosto, con los dos grandes separados por dos puntos -a los blancos les falta un partido- y un invitado sorpresa en medio. Por el camino hemos visto un Madrid que parecía invencible, que ganaba jugando bien de vez en cuando, jugando mal a menudo y jugando regular casi siempre. Mientras, el Barça regalaba puntos en casa, buscaba a dos tercios del tridente y se preguntaba si había equivocado la compra de su fondo de armario. Zidane lucía rotaciones y sonrisa; Luis Enrique no encontraba la tecla. Hasta que de pronto, el viento cambió de dirección.

EL CAMINO TAMBIÉN CUENTA

Cuestión de dinámicas, dicen. Y ahora la del Barça tiene mejor color que la de un Madrid que mira más a la enfermería que al campo. Los azulgranas parecen más altos y más guapos. Han igualado su techo de victorias consecutivas de este año, pero con la sensación de que han iniciado el despegue. En unos días todo puede volver a cambiar y así nos distraeremos hasta que llegue abril. Es entonces cuando hay que posar bien, porque esa fotografía es la que vale.

Pero así como en Madrid la única imagen válida ha sido siempre la última, en el caso del Barça, el camino también cuenta. La tradición azulgrana no enmarca solo la fotografía final, gusta guardar el álbum entero de la temporada -si es el programa oficial de una final de Champions, aún mejor-  y para eso debe haber imágenes para el recuerdo. No está resultando una temporada prolífica en exhibiciones futbolísticas para guardar, al menos no como conjunto. Pero afortunadamente Messi se encarga, jornada tras jornada, de que el álbum no quede desierto.

Temas: Fútbol

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