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Análisis

Más frío, ningún corte

Oriol Illa

Es ilícito, además de éticamente inaceptable, que las eléctricas aumenten sus beneficios a costa de los más vulnerables

El debate sobre la pobreza energética ha sido y es un debate sobre un problema social de primer orden. Detrás de esta realidad que afecta en torno al 10% de la población catalana se esconde una de las situaciones más injustas que sufrimos como sociedad. Este miércoles 18 de enero Catalunya sufre la ola de frío más importante de los últimos cinco años: entre 0 y -15 grados en todo el país. El mismo día, el precio de la luz es el más alto de los últimos cuatro años, 92 euros el megavatio hora, cuando el año pasado por las mismas fechas costaba un 33% menos.

UNOS 645.000 AFECTADOS EN CATALUNYA

El concepto de pobreza energética no está definido en nuestro país, pero según el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat) entre el 9% y el 11% de los hogares catalanes están en situación de riesgo por la dificultad a la hora de asumir el gasto básico del consumo energético. Estamos hablando de unas 645.000 personas en Catalunya. La situación de frío que vive el país obliga a proteger, aún más, a los más vulnerables. La ley 24/2105, surgida de una iniciativa legislativa popular y aprobada por unanimidad en el Parlament, sigue plenamente vigente en relación a la prohibición de llevar a cabo cortes energéticos ante situaciones de vulnerabilidad económica. No me cansaré de repetir que es ilícito, además de éticamente inaceptable, que las eléctricas aumenten sus beneficios a costa de los más vulnerables, y aún más en situaciones de frío intenso.

Es esencial reconocer la energía como derecho fundamental para una vida digna

En Catalunya y en España las políticas energéticas se han regido fundamentalmente por consideraciones económicas, ignorando que la energía tiene una importante dimensión social. Así pues, un paso esencial para luchar contra la pobreza energética es reconocer la energía como derecho fundamental para una vida digna. Un derecho que han vulnerado sistemáticamente algunas compañías suministradoras cortando la electricidad y el gas a familias vulnerables mientras aumentaban los beneficios de estos grandes oligopolios. En el año 2015, Gas Natural tuvo 1.502 millones de euros de beneficios, de los que 933 millones se repartieron entre sus accionistas.

ACCESO A UN PRECIO JUSTO 

Las entidades sociales tenemos un papel importante en la lucha contra la pobreza energética. Las entidades sociales denunciamos una situación injusta, pero no hemos parado de atender a miles de personas afectadas, sobre todo familias con pocos recursos y personas mayores. Solo durante el 2015 las entidades sociales destinaron más de 200.000 euros a pagar facturas de luz, gas y agua.

Con la situación de frío extremo de estos días, las entidades sociales catalanas activamos protocolos específicos para que ninguna de las personas que atendemos pase frío, y seguimos reclamando que la energía sea un derecho básico al que todos deberíamos tener acceso a un precio justo, de forma generalizable e igualitaria. No puede ser un privilegio para unos pocos, sino un derecho para todos.

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