El futuro del sector agroalimentario

Los profetas del 'no'

El mundo tiene que resolver el sudoku entre unas necesidades crecientes con unos recursos cada vez más escasos

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Lechones en una granja de animales.

Lechones en una granja de animales. / REUTERS / THOMAS WHITE

Algunos movimientos sociales han incorporado en su seno a los profetas del 'no', los NIMBY (en mi casa no), aquellos que disfrazados de argumentos incontestables tales como la ecología, el paisaje, la salud... (¿quién podría no estar de acuerdo?) defienden simplemente los propios intereses con altas dosis de insolidaridad y desprecio hacia quien molesta esos intereses. Pondré un ejemplo para facilitar su comprensión. Recientemente se realizó la primera Fira de les Merdes en Tàrrega, una actividad lúdica donde los niños podían jugar con 'cagarros' de cartón y otras actividades festivas y divertidas. El objetivo era impedir la construcción de una planta de compostaje. ¿Quién puede oponerse al argumento de la mierda? A nadie le gusta ni el olor ni las deyecciones ganaderas o humanas.

Pero bajo esta etiqueta de limpieza hay un mensaje casi explícito de menosprecio a la agricultura. La protesta no ofrece alternativas realistas ni generalizables. El 'no' es la alternativa. Un 'no' que se intenta generalizar todo haciendo un llamamiento contra malignas industrias y granjas intensivas, precisamente las actividades que han sostenido y dinamizado las zonas rurales más desfavorecidas. En otros ejemplos encontraríamos la oposición a los molinos de viento, al regadío, a las plantas de biogás, a las plantas de biomasa, etc. En concreto, en cuanto a las deyecciones ganaderas, hay deberes pendientes tal como he podido denunciar en anterior artículo, pero ¿qué sentido tiene ir contra una de las herramientas para resolver el problema?

UN PLANETA HERIDO

El incremento de la población, el desarrollo económico y el cambio climático están poniendo en tensión los recursos del planeta, de un planeta herido por un sistema económico depredador. Consecuentemente, hay que redirigir de manera urgente el sistema hacia un desarrollo sostenible. Sostenible es sinónimo de renovable. La tierra agrícola y forestal es, junto al mar, la gran fábrica de recursos renovables, la gran fábrica de la bioeconomía. Sostenible es sinónimo de reciclaje, de economía circular. Una planta de compostaje es una herramienta de reciclaje, de economía circular. ¿O es que en el país 'limpio' las deyecciones desaparecen?

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El mundo tiene que resolver el sudoku entre unas necesidades crecientes con unos recursos cada vez más escasos. Las guerras actuales ya tienen la sombra del hambre en su gestación. La FAO ha advertido de que solo podremos tener éxito ante el reto alimentario, y al tiempo medioambiental, a través de lo que llamó la "intensificación sostenible", combinando unos sistemas productivos amables con el medio ambiente pero predominantemente intensivos, con tecnología, con regadío y desplegando una verdadera revolución de las energías renovables.

Las soluciones son complejas pero la factibilidad de estas pasan por compartir -con criterio, proporción y solidaridad- un mundo donde tenemos que defender la biodiversidad, pero también la seguridad alimentaria; evitando la demagogia, la frivolidad y el desprecio hacia aquellos que están trabajando para resolver el sudoku. En este contexto, las posiciones NIMBY, por más que se disfracen, son un freno para el futuro.

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