29 oct 2020

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MIRADOR

Un ’fanalet’ con la ’estelada’ en Vic.

MAR MARTÍ

Farolillos 'estelats' y uno rojo

Toni Aira

Preferiría que los niños no estuvieran de por medio, pero no nos rasguemos las vestiduras

Igual que los clubes de futbol se encuentran con que la mínima polémica institucional puede convertirse en la gran cosa cuando sus equipos no tienen Liga y los medios van escasos de material para llenar páginas y parrillas deportivas, en política, en época semivacacional, se puede elevar al cuadrado la repercusión de algo que en el pasado no ha generado especial revuelo. Ha sucedido con los farolillos con 'estelada' que la agrupación local de la ANC ha promocionado en motivo de la cabalgata de Reyes en Vic. Se monta el gran drama por algo así de absurdo, y mientras, el Consejo de Ministros de Mariano Rajoy hace una semana pasó de reunirse, él va paseando a trote y con chándal por Galicia, y el PSOE sigue desangrándose con tiros en los pies constantes.

Lo de Vic hace ya cuatro años que se promueve y nadie había montado la polémica sobreactuada que PP y Ciudadanos se han sacado de la manga estos días. Y podríamos cuestionarnos si eso de "politizar" las fiestas con los niños de por medio no lo hace todo el mundo (con más o menos éxito de convocatoria), como el PP en días señalados o con gobiernos municipales como el de Ada Colau en Barcelona, impulsando pesebres en la plaza de Sant Jaume con 'performances' imaginativas y con Joan MiróPau Casals y J. V. Foix de Reyes Magos en lugar de MelchorGaspar y Baltasar. Que me parece genial, que 'chapeau' por los artistas que lo pensaron, pero que si te va más el solsticio de invierno que la Navidad, no hace falta que emmascares lo que un Belén significa, no solo religiosamente, sino culturalmente, socialmente y para los niños. Pero como digo, adelante.

Hay pocos espacios que escapen de la política. Yo preferiría que los niños no estuvieran de por medio, pero visto el éxito de tal intención, y ya que todos se ponen más o menos a ello, lo ideal sería no hacer mucho el hipócrita ni rasgarse las vestiduras por unos farolillos con 'estelada', que, por cierto, todo apunta a que después de la propaganda gratuita, serán unos cuantos más de los previstos inicialmente por los promotores de la iniciativa.

Por otras cosas nos tendríamos que preocupar políticamente. Por ejemplo, por un PSOE con vocación de farolillo rojo, empecinado en caer posiciones y dejar distancia al PP. Aquí en Catalunya van diciendo que el Govern no gobierna (y por cierto, detalle: Carles Puigdemont y su Ejecutivo sí se han reunido los dos últimos martes, como cada semana fuera del periodo navideño). Y allí en Madrid, a gorrazos entre compañeros socialistas, con la gestora del PSOE que ya parece la dirección de Susana Díaz, obsesionada con placar a Pedro Sánchez. Es esa vocación de farolillo rojo que los está hundiendo sin prisa pero sin pausa.

Con razón Rajoy no tiene ni que decir nada de Federico Trillo y el Yak-42, y Pablo Iglesias puede ir haciendo vídeos en Youtube y diciendo que un tronco le ha hablado (en homenaje a la mítica serie 'Twin Peaks'). El PSOE y polémicas absurdas ya distraen sufiente de los problemas reales que los otros tienen en sus casas.