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REACCIONES A LA NUEVA PRESIDENCIA DE EEUU

Las escenas del trauma: negación e ira

Jordi Graupera

En el metro de Union Square, una pared llena de 'post-its' refleja el rechazo ciudadano a Trump

Día uno: los estudiantes de la Universidad de Nueva York llegan llorando. No todos: los chinos tienen una cara a medio camino entre no comprender nada y burlarse, con una sonrisa disimulada que dice: "gente joven, pan blando". Una europeo hijo de financiero, con los ojos hinchados, lamenta que esta no es la América a la que él soñaba venir. Una sureña, pálida como una resaca, dice que su madre ha votado a Trump y que no sabe qué hacer para reconciliar este hecho con la autoridad moral que hasta ahora le suponía. Una chica rubia de pelo fino solloza: "estudié en un instituto progresista, y ahora estudio aquí, donde todo el mundo o bien ha votado a Hillary o bien no ha votado. No conozco a nadie que haya votado a Trump. Y hoy me he levantado sabiendo que es cierto lo que dicen: vivo en una burbuja".

En la parada de metro de Union Square, un chico ofrece 'post-its' para escribir mensajes de autoconsuelo y pegarlos en la pared: "Terapia de metro". Hay unos 30. 

Las elites académicas de las grandes ciudades costeras norteamericanas son el gran enemigo simbólico del 'trumpismo''

Día dos: En una asamblea de estudiantes sentados en el suelo, en el vestíbulo de la Parsons School of Design, Fashion and Art, una chica objetivamente guapa y bien vestida (texturas de género puro, colores secundarios, corte vintage sin payasadas), que se identifica como parte negra, parte nativa americana y parte latina, se levanta y con tono de rapsoda de periferia industrial se queja del narcisismo de los chicos blancos que han participado en las manifestaciones anti-Trump: "mientras toda esta gente blanca que finalmente oye que será oprimida por la misma mierda que nos ha oprimido a nosotros se asusta y se pone nerviosa y sale a la calle, mientras tienes estos hombres blancos liderando los cánticos, que son hombres y son blancos y son heterosexuales, mientras tanto, digo, yo me hago a un lado, en la acera, porque sé que mi propensión a ser detenida es mucho más alta". 

'POST-ITS' DE COLORES

En la parada de metro de Union Square hay un buen trozo de pared lleno de post-its. "'All you need is love'", leo al pasar.

Día tres: una amiga colombiana de la facultad de Diseño que llegó al país con 5 años me dice que, en el colmado, un hombre le dijo gritando a su madre: "vuélvete a tu puto país". 

Día cuatro: Una profesora de historia de la arquitectura nos asegura que una estudiante que trabaja en un teléfono de la esperanza para adolescentes hispanoamericanas le explicó que, durante la noche electoral, se colapsó de llamadas.

Día nueve: Recibo un 'e-mail' convocándome a una reunión de la comunidad académica para hablar de cómo nos sentimos. Habrá bebidas calientes y cosas para picar. Se pide que nos apoyemos unos a otros. El departamento de internacional ha impreso unas chapas que dicen "El odio no nos representa".

EL MURO, LLENO

Toda la pared donde comenzó la terapia del metro está llena de 'post-its de colores.

Día 13: El 'New Yorker' publica 16 ensayos de 16 escritores célebres bajo el título común 'Después del desastre'. Lo lleva en la bolsa una activista pelirroja que estudia urbanismo sostenible. Me dice que debemos recuperar "los espacios de democracia local", justo antes de partir hacia la manifestación por las calles de Manhattan. "¡No es mi presidente!"

Tres post-its de la segunda pared ya llena del metro: "Mi cuerpo, mi elección". "Todo el mundo importa". "Nuestras vacaciones especiales. Andrea y Chiara".

Día 25: la catedrática de Ética me confiesa que lleva días pensando cómo educar a sus hijas bajo la presidencia Trump. "No puedo descartar que me acaben matando. Las ideas que he defendido toda mi carrera son irreconciliables con lo que Trump representa y quiere hacer. La colisión llegará. La democracia está en peligro: no lo rebajemos. Y no pienso callar, al contrario. Podrían enviarnos a unos cuantos violentos para darnos una lección. Tengo que estar preparada, debo educar a mis hijas para ello". 

Ya hay cinco paredes cubiertas de post-its en Union Square: "Cuando una puerta se cierra, siempre se abre una ventana, pero es el infierno en el pasillo", "La magia todavía existe maldecid a los fascistas, maldecid el patriarcado", "Haced yoga", "Organizamos la esperanza".

DE DUELO

Las elites académicas de las grandes ciudades costeras norteamericanas son el gran enemigo simbólico del 'trumpismo', que las ve como decadentes, relativistas y dedicadas a convertir a los jóvenes a la religión del progresismo nihilista y al socialismo económico como si fuera una verdad científica, y que no escuchan el traspaís, destruido, pero en pie. Es cierto que no creían que podrían perder la hegemonía. Hace 43 días de la victoria de Trump, y el trauma bascula entre la primera fase del duelo y la segunda: entre la negación y la ira. 

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