Ir a contenido

tú y yo somos tres

ZP y Susana Díaz como Leonardo DiCaprio y Kate Winslet.

Solo hay ojos para Susana

Ferran Monegal

Parece que la suerte está echada, como dijo Julio César. Al menos en La Sexta. Solo hay ojos para Susana DíazPedro Sánchez le silencian. Es una forma de enterrarle: para un líder político, el silencio televisivo es la condena a la no existencia. La Sexta era la única cadena que, tras la guerra de Ferraz, mantenía un equilibrio virtuoso. En la zona de Antonio García Ferreras (jefe de todos los informativos de la cadena) Susana era -y es- la niña de sus ojos. En 'El intermedio', en cambio, mantenían con simpatía y humor la atención sobre Pedro. Ahora el equilibrio declina. La uniformidad se extiende. Solo el núcleo oficialista del PSOE es su foco de atención. No es un reproche, es una constatación comparativa solamente. A Pedro Sánchez le han pasado al lado opaco. En el campo de batalla de 'La Sexta noche', por ejemplo, no dijeron ni pío de su mitin en Asturias, pero se desvivieron con el de Susana en Jaén. Y el pasado sábado invitaron a José Bono, una entrevista instrumental, evidentemente: lo poco que dijo de Sánchez fue para irle laminando, como si fuera un negro espectro en la tiniebla. La aparición de ZP como gran 'supporter' de Susana ha enternecido a Wyoming. Les sacó amorosamente abrazaditos, como Leonardo DiCaprio Kate Winslet. Tratándose del 'Titánic', barco que naufragó, puede entenderse como un resto de rebeldía de 'El intermedio' ante esta clamorosa transformación de La Sexta en 'cheerleader' de Susana, la trianera.

MARATÓ .- Me reprocha una vecina, y lectora, que no haya hablado todavía de 'La Marató' de TV-3. Le agradezco el interés, pero en una columna de crítica no cabe 'La Marató'. No sabría donde morder. Y además, aunque hubiera algún remoto extremo mordible, me niego. He visto personas afectadas por un ictus, por algún transtorno cerebral grave. He visto las consecuencias que padecen. Y como espectador agradezco que la tele me enseñe, me eduque, en la solidaridad y el respeto que todas estas personas merecen. Me ha enseñado también este programa a profesionales del mundo sanitario que dedican su vida, y su conocimiento, a mitigar los golpes que el destino asesta. Y me ha mostrado también La Marató la respuesta de un país que se vuelca, aportando lo que puede, incluidos niñas y niños que vacían la hucha. Eso es muy grande. Para este trayecto, para este comentario, no busquen dentadura. Solo cariño, admiración, afecto.