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Un riesgo controlado

Sònia Gelmà

Imaginen que llegan mañana a su puesto de trabajo y el jefe le ha avanzado las vacaciones a sus vecinos de mesa. Difícil de digerir, ¿verdad? Pues eso, con sus matices, es lo que ha hecho Luis Enrique con el tridente -Messi, Neymar y Suárez- y Piqué. Para ellos, ya ha llegado la Navidad. Se ahorrarán el último partido del año, un partido ante el Hércules poco atractivo.

Luis Enrique no trata a todos sus jugadores por igual, como tampoco lo hacía Guardiola. Y esto, que podría parecer injusto desde fuera, es asumido con normalidad por el grupo, al menos públicamente. Un riesgo controlado que el técnico prefiere correr.

En función de lo que pase este miércoles, el público se acordará más o menos de este permiso extra. También es cierto que si el Barça no supiera batir un Segunda B sin el tridente, la responsabilidad sería más de los que se quedan que de los que se han ido.

EQUILIBRIO DELICADO

Las vacaciones de Navidad son vistas con lupa desde fuera, no tan problemáticas por su fecha de ida como por la de vuelta. Luis Enrique nos podría hablar de ello; el detonante de su momento más delicada en el Barça fue un permiso extra. En su primera temporada, el asturiano permitió que Messi Neymar pasaran el fin de año con su familia. Llegaron dos días antes del Real Sociedad-Barça y ambos fueron suplentes. El resto de la historia ya la saben: gol en el minuto inicial, derrota, enfado, situación crítica para el entrenador, destitución del director deportivo e incluso convocatoria de elecciones.

Pese a aquel episodio, Luis Enrique tiene claro, como lo tuvieron en su día sus predecesores, que la gestión de la plantilla incluye también algunas concesiones para algunas estrellas. Y por suerte para ellos, el resto de jugadores, lo asumen. Aunque es un equilibrio delicado.

LA FELICIDAD DE MESSI

Pep Guardiola definió en su día el beneficio que le suponía alargar las navidades de Messi para que pasara el fin de año con su familia en Argentina. Su única prioridad era la felicidad de Messi, quien corresponde en el terreno de juego. Como lo hizo en el derbi o como lo hizo después del verano del 2008, cuando Guardiola le dejó ir a los Juegos de Pekín, pese a que eso suponía perderle para la previa de la Champions.

Ahí empezó la actual era de este Messi, con una decisión que era perjudicial a corto plazo para el Barça pero muy beneficiosa a la larga. Y esa es la vía que han seguido el resto de entrenadores desde entonces. Messi abrió el camino y Suárez Neymar se han subido al carro, y en esta ocasión también Piqué. Es algo que ha pasado toda la vida, y en todos los vestuarios, el mejor tiene derecho a ciertos privilegios. Siempre y cuando rinda en el campo. 

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