30 oct 2020

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intangibles

Sindicalistas, subvenciones y contratos golfos

Jesús Rivasés

Sindicalistas y sindicatos intentan recuperar notoriedad y prestigio perdidos. La crisis y los nuevos tiempos también les han dejado contra las cuerdas. Los secretarios generales de CCOOIgnacio Fernández Toxo, y de UGTJosep Maria Álvarez, son muy conscientes. Pretenden recuperar posiciones, pero saben que su tarea es hercúlea. Además, al mismo tiempo, tienen que lidiar con las cuentas -mas rojas que otra cosa- de sus organizaciones, que les han obligado -"en casa del herrero cuchillo de palo"- a reducir plantillas e incluso aplicar puntos de la reforma laboral de la ministra Báñez que tanto critican y que, en teoría, aspiran a deshacer.

Fernández Toxo y Álvarez, que acaban de reunirse, junto con los líderes empresariales Rosell y Garamendi, con el presidente del Gobierno, han convocado las primeras movilizaciones sindicales generales en mucho tiempo. Este jueves hay previstas concentraciones por toda España y el domingo 18, la que debería ser una gran manifestación en Madrid. "La voluntad del Gobierno se engrasa con la movilización social", ha dicho Fernández Toxo que, sin embargo, no tiene garantizado el éxito, mientras Álvarez habla del "binomio negociación-movilización".

Sindicalistas y sindicatos comprobarán esta semana en la calle su poder de convocatoria. Ellos y también el Gobierno sacarán sus conclusiones y actuarán. CCOO y UGT -y lo mismo les ocurre a las patronales, con la CEOE a la cabeza- tienen graves problemas económicos. En su día, más los sindicalistas que los empresarios soñaron -lo hablaron con el equipo de Pedro Sánchez- que un cambio de Gobierno les sacaría de sus apuros, porque existía un proyecto para financiar a esas organizaciones con cargo al erario público. Fue un sueño, pero quedó ahí y ahora unos y otros creen que también con Rajoy en la Moncloa es posible lograr algo de eso.

Toxo y Álvarez saben que es imposible derogar la reforma laboral y aceptarían corecciones menores

La magnitud de las movilizaciones de esta semana será capital para encauzar las negociaciones sindicatos-Gobierno. Fernández Toxo y Álvarez no aspiran a la derogación de la reforma laboral. Saben que es imposible y aceptarían correcciones menores, que presentarían como éxitos. Por ejemplo, alguna reforma de la contratación a tiempo parcial y que en caso de descuelgue de una empresa en la negociación sectorial, no se pueda pactar un salario inferior al del convenio del sector, ni tampoco una jornada mayor. También intentarán que sólo puedan negociar los convenios los sindicatos, ni tan siquiera los delegados de personal y los miembros del comité. Además exigirán que se ponga fin a la llamada "contratación golfa", la no causal, es decir, que no haya subcontratos y subcontratos de contratos para realizar ciertas actividades algo de lo que hasta algunos empresarios admiten que se abusa. No son aspiraciones utópicas y el Gobierno, para garantizarse una mínima paz social, estaría dispuesto a aceptar y también a solventar al menos parte del problema económico de sindicatos y patronales.