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Editorial

El cuarto Balón de Oro de Cristiano Ronaldo

El delantero del Madrid es un goleador excepcional, pero su juego se basa casi exclusivamente en su capacidad realizadora

El pulso se mantiene en la estadística; no tanto en la percepción de un aficionado imparcial. Cristiano Ronaldo fue galardonado ayer por la revista 'France Football' con su cuarto Balón de Oro, uno menos de los que tiene Leo Messi. Esa exigua diferencia no obedece, ni mucho menos, a la huella que dejan en los campos de juego. Porque la trascendencia del futbolista del Barça no admite comparación en la última década, en la que ha sido el pilar de un equipo campeón y se ha convertido en uno de los grandes de la historia, sino en el mejor.

Siempre se dice de Cristiano que su problema es haber coincidido con Messi. El delantero del Real Madrid es un goleador excepcional a la altura de los mejores de siempre, pero su juego se basa casi exclusivamente en esa capacidad realizadora. Una faceta en la que, por otra parte, tampoco ha superado a Messi en el 2016.

El argumento de que ha ganado la final de la Champions con el Madrid y de la Eurocopa con Portugal -en la primera final tuvo un papel irrelevante y se lesionó en el minuto 24 en la segunda- es endeble porque el título premia el talento individual y no el colectivo; no hace falta recordar lo que les pasó a Xavi e Iniesta, campeones del mundo, en el 2010 con el propio Messi. Da la sensación, temas comerciales al margen, de que el reinado del azulgrana es tan incontestable que se hace monótono, de ahí que se le busque un competidor. En enero se reabrirá el debate con el premio de la FIFA, que estrenará galardón tras su ruptura con la revista francesa.