MIRADOR

Referéndum pactado en 15 días

A los 'comuns' les quedan dos semanas para hacer realidad la consulta que prometieron acordar

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Xavier Domènech, portavoz de En Comú Podem en el Parlament.

Xavier Domènech, portavoz de En Comú Podem en el Parlament. / CARLOS MONTANYES

En otoño del 2015, tanto En Comú Podem como Catalunya Sí que es Pot fijaron como fecha límite para la consecución de un referéndum pactado finales de este 2016. En caso de no conseguir el apoyo del Congreso de los Diputados para llevarlo a cabo, defendían que se deberían poner en marcha "nuevos y más enérgicos procesos de movilización social y ciudadana". Es cierto que entonces estaban a punto de llegar unas elecciones generales y quizá lo decían dejándose llevar por un exceso de entusiasmo. No querría pensar mal concluyendo precipitadamente que lo utilizaban como cebo electoral.

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A finales de este año, Xavier Domènech ha hablado del concepto de "realidad de soberanías compartidas", un barroquismo lingüístico que me cuesta bastante concretar en qué consiste, mientras que entiendo claramente qué quiere el independentismo. El empresario Warren Buffett dice que una de las claves del éxito es no invertir en nada que no entiendas, y por eso no compraré el discurso de Domènech, pero que yo no lo comprenda no quiere decir que no sea una idea brillante. Por tanto, le presupondré buena fe y esperaré, desde mi ignorancia, que sea una audaz estratagema para conseguir el ansiado referéndum pactado antes de 15 días.

Será un poco farragoso tener que estar todas las fiestas de Navidad pendientes de la prensa para ver cuándo sale Rajoy a anunciarlo y no nos podremos saltar el discurso del Rey por si suelta la primicia, pero la causa lo vale. Seguro que el Estado cumple su parte, porque es conocido en todas partes por su capacidad de diálogo, su rigor en los valores democráticos y su mano izquierda. Pero hagamos política ficción de la más extrema e inverosímil, y pongamos que nada de todo esto ocurre: no me puedo ni imaginar el trabajo que tendrían Domènech y Rabell para preparar, junto con su militancia, la "movilización social y ciudadana "y ponerse a liderarla. Quedan dos semanas y, como decía aquel, 'tic, tac, tic, tac'.