08 jul 2020

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Gente corriente

La geóloga Alba Payàs.

ELISENDA PONS

Alba Payàs: "Compartir el dolor sana, guardarlo puede cronificar"

Carme Escales

Psicoterapeuta del duelo. Ofrece pautas que hacen menos dura una Navidad con sillas vacías.

Geóloga especializada en Geofísica, Alba Payàs (Manresa, 1956) dejó atrás el estudio de la morfología y los cambios en la física terrestre para concentrarse profesionalmente en otro tipo de alteraciones internas: las grietas que la muerte de un ser querido dibuja en el corazón. El duelo -dice- «no es una enfermedad», pero puede llegar a ser su origen si no se hace bien o no se hace. Pensando en la Navidad, y en quienes sienten que celebrar es antagónico a sentir dolor por la muerte de alguien, el martes 13 ofrecerá una conferencia (Palau Macaya, 18 horas) sobre cómo llevar mejor duelo y fiestas.

-¿Cómo pasó de las piedras a la emoción?

-Haciendo caso al gusanillo que tenía dentro, mis ganas de dedicarme a algo social. Y unos amigos en Gran Bretaña me enseñaron un vídeo del trabajo de la psiquiatra Elisabeth Kubler Ross (1926-2004), experta en el momento de afrontar la muerte, pionera en el acompañamiento en cuidados paliativos. Me fascinó tanto que me inscribí en el programa de entrenamiento de su fundación.

-¿Y desde entonces se ocupa en ello?

-Sí, hice mis estudios de psicoterapia en el Metanoia Institute de Londres, y al regresar era la época, a finales de los 80, en que aquí morían muchas personas con VIH, solas. Morían solas por el gran estigma social.

-¿Empezó acompañando ese momento?

-Fue mi primera dedicación, entonces como voluntaria. También estuve con toxicómanos, y fundé en Girona un centro de acompañamiento en el duelo. Hoy lo hacemos en Barcelona, en el Instituto de Psicoterapia Integrativa-Relacional (IPIR) (www.ipirduelo.com). Además de impartir un máster de la Universitat de Barcelona sobre intervención en duelo, hacemos terapia individual y familiar con personas en duelo.

-¿Las generaciones actuales afrontan los duelos con mayor dificultad? ¿Qué hace que se demande más ayuda profesional?

-Por un lado, el porcentaje de muertes súbitas y por causas no naturales ha ido creciendo. Pero también porque ahora las familias son más pequeñas y desarraigadas, y están más desprovistas de la religión, que, en ciertos ámbitos, siempre fue un factor protector en las etapas de duelo.

-¿Cómo se constata que alguien queda más desprotegido en un duelo?

-Sabemos que de las 70.000 personas que fallecen cada año en Catalunya, teniendo en cuenta que el duelo afecta a una media de cinco o seis por cada defunción, en el 85% o 95% de casos no necesitan ayuda especializada. Pueden experimentar mucho sufrimiento, que puede durar tres, cuatro o cinco años, pero acaban recuperando la esperanza, la ilusión por la vida y las relaciones.

-¿Con el resto qué sucede?

-El 10% o 15% restante no se recupera. Pasan los años y acaban con depresión, ansiedad o angustia. Acaban haciendo más peticiones de los servicios de salud mental, tomando más medicación y también en ellos aumenta el índice de mortalidad. Sobre todo en viudos durante los seis primeros meses tras la muerte de la pareja.

-Y celebrar la Navidad llega siempre como un jarro de agua fría en ese recogimiento que hace similares muchos duelos.

-Sí. A fin de protegerse, en las familias se construyen muros de silencio, que tienen un sentido natural, vinculado al mito de: si te enseño mi dolor, te haré sentir mal. Pero compartir el dolor sana, por la conexión con el otro, que puede sentir más empatía. Pero guardar el dolor puede cronificarlo.

-¿Qué puede ayudar en estas fechas?

-El primero es reunirse la familia antes de la Navidad y expresar y respetar el deseo de cada persona de vivir ese día según su necesidad. Seguramente no será la mejor Navidad, pero será la que cada uno elija. Y solo el hecho de hablar de ello ya ayuda. Compartir en familia facilita mucho un duelo.