25 oct 2020

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Rovira, Forcadell, Mas, Romeva y Junqueras, en el Mercat del Born.

FERRAN NADEU

La posverdad del 'procés'

Enric Hernàndez

El referéndum unilateral carece del pregonado "mandato democrático": al no figurar en los programas independentistas del 27-S, nadie pudo validarlo

La resiliencia del proceso soberanista frente a los obstáculos externos y a sus contradicciones internas refleja una encomiable pericia para aclimatar los marcos mentales a las circunstancias. Giros dramáticos, escenas de suspense y desenlaces inesperados son las mejores armas de los guionistas del 'procés' para mantener en vilo a los creyentes, sean devotos de siempre o del último cuarto de hora. Una verdad absoluta sucede a la otra aunque ambas sean antitéticas, sin que los feligreses se hagan preguntas. Veamos algunos ejemplos.

El 80% de los catalanes quieren un referéndum sobre la independencia. Así lo indican los sondeos y es lógico que así sea; los demócratas resolvemos nuestras diferencias votando. Lo que no significa que valga cualquier referéndum: no es igual que sea pactado y vinculante que unilateral, divisorio y jurídicamente inocuo. El 9-N, cuando Artur Mas puso las urnas, solo acudieron el 35% de los convocados.
 
27-S: 'El voto de tu vida'. El eslogan de Junts pel Sí en las 'plebiscitarias' del 2015 sintetiza el mensaje entonces imperante: bastaba con que el independentismo ganara en escaños --no en votos-- para alumbrar la República catalana. Llegó el triunfo en escaños y no en votos; a la República aún se la espera.

"Mandato democrático" para el referéndum. Nuevo vuelco argumental: el plebiscito del 27-S no se perdió ni tampoco se ganó, así que no hay legitimidad para proclamar la independencia pero sí para celebrar un referéndum unilateral. Tal es el "mandato demócratico" de los catalanes, repiten Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. Pero, ¿en verdad es así? Analicémoslo.

El programa de Junts pel Sí (validado el 27-S por el 39,5% de los votantes) prometía proclamar la independencia, un proceso constituyente y, tras unas nuevas elecciones, el referéndum final. Y el de la CUP (8,2% del voto) ni se planteaba otra consulta tras el 27-S.

¿Dónde está, pues, el "mandato democrático" para el referéndum unilateral en esta legislatura? Si nadie se lo pregunta, tampoco el independentismo, tal vez es porque el 'procés' habita en el imperio de la posverdad, que Catalunya inauguró mucho antes que Donald Trump.