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Al contrataque

Rita Barberá, en una sesión de las Corts Valencianes.

Política de infarto

Xavier Sardà

Una política fallece de un infarto y los de su partido dicen que es culpa de la prensa y en la prensa, que es culpa del partido por echarla

Una política fallece de un infarto y los de su partido dicen que es culpa de la prensa y en la prensa decimos que es culpa del partido por echarla. Nadie dice que el infarto es culpa del infarto. Nos estamos tirando un corazón "ya terciopelo ajado" por la cabeza. Observo que, últimamente, la gente sabe bastante de ciencia médica. Llevada esta tendencia al paroxismo, elevaríamos el lenguaje político y periodístico a altísimos niveles de erudición y sapiencia. Eso sí, sería un lenguaje esencialmente incomprensible. Imaginemos:

-Líder conservador: "No me cabe la menor duda de que el daño tisular y la ruptura de la placa de ateroma vulnerable se ha producido por la presión mediática".

-Líder populista: "No haremos un minuto de silencio, pero queremos enviar nuestra condolencia a la familia por el IAM o IMA y la consiguiente isquemia no recanalizada".

-Ministra conservadora: "Yo anuncié que podía producirse un edema agudo con intensa disnea. Es más, vaticiné una cardiopatía isquémica si la prensa seguía atosigándola".

-Periodista: "El coagulo de plaquetas y proteínas que han podido formar el émbolo, se producen sin lugar a dudas a partir de su expulsión del partido. La agregación plaquetaria mediada por bacterias y la formación de macrófagos se produce, en todo caso, cuando los suyos le dan la espalda".

-Tertuliano conservador: "La cacería ha sido brutal. Ha sido la prensa. Ella no tenía, que sepamos, ni hipercolesterolemia ni hiperpoproteinemia ni niveles elevados de la lipoproteína. Ha sido la prensa".

-Ministro de Justicia: "La han acusado de delitos muy serios sin justificación alguna. Es evidente que el marcador cardíaco isoenzima BB de la glucógeno fosforilasa no es casual. Cada uno tendrá sobre su conciencia las barbaridades que ha dicho sobre ella sin prueba alguna".

-Tertuliano rojillo: "Pues vale, pero si la prensa informaba sin rigor ni justificación como decís…, ¿por qué la echasteis del partido? La apartasteis como a una apestada y muchos de vosotros le negasteis el saludo ¿No sabíais que esto podía llevarla a una cineangiocoronariografía? ¿No pensasteis en las fibras ondeantes y en el citoplasma del miocito volviéndose eosonfílico?"

-Diputada andaluza: "La habéis condenado a muerte. Los periodistas le habéis causado una fibrilación con la cosa apical y oclusiva".

Felicitamos a los periodistas y a los políticos que estos días han sabido calibrar sus palabras y sus emociones. Quizá no han sido muchos, pero nos reconcilian con la condición humana. A los políticos que aprovechan la muerte de una compañera para transferir culpabilidades a la prensa invocando un mejor trato, ya les felicitaremos en otra ocasión.

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