ELECCIONES AL RECTORADO DE LA UB

La realidad frente a los viejos tópicos

La labor de la comunidad universitaria ha de ser debidamente conocida para ser reconocida como corresponde

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José Díez da clase de Filosofía de la Ciencia en la Universitat de Barcelona, ayer.

José Díez da clase de Filosofía de la Ciencia en la Universitat de Barcelona, ayer. / ALBERT BERTRAN

Podemos afirmarlo sin ambages: la Universidad de Barcelona Universidad de Barcelona(UB) es una universidad de primer nivel y, añadimos, de primer nivel mundial, a pesar de las dificultades económicas y políticas que estamos viviendo. Dicho esto, aún hoy subsisten algunos tópicos en la percepción de los ciudadanos que difuminan esta realidad y que ignoran los resultados de los esfuerzos de las personas que integran la UB. Aún recibimos críticas que ignoran nuestra extraordinaria evolución, que parecen asociarnos con la universidad de 'El quadern gris' que describía Josep Pla. Es necesario, pues, refutar estos tópicos, porque el diagnóstico de las disfunciones nos permitirá obtener soluciones satisfactorias.

Primer tópico. El profesorado universitario es un colectivo privilegiado: tres meses de vacaciones, horarios no controlados, pocas horas de docencia... Una percepción absolutamente falsa. En el 2016, no es de recibo confundir periodos no lectivos con vacaciones, considerar que tenemos horarios a medida o pensar que desarrollamos trabajos confortables, en buena medida sometidos a nuestro capricho. Las tareas del profesorado universitario son objeto de controles periódicos por parte de las Administraciones públicas. Somos evaluados en investigación y en docencia al solicitar proyectos estatales e internacionales. También nos evalúan los editores de revistas científicas, los revisores de los artículos que presentamos, nuestros colegas y nuestros estudiantes. Somos conscientes de que estas evaluaciones han contribuido al logro de los niveles de calidad actuales, pero pasan socialmente desapercibidas.

Segundo tópico. A menudo se dice que nuestra ubicación en los rankings universitarios indica que no trabajamos lo suficiente, o lo bastante bien. Es falso, pero una parte de la ciudadanía se pregunta cómo podemos hablar de un profesorado experto, de un sistema universitario potente, cuando los rankings no nos son supuestamente favorables. 

La universidad obtiene  resultados muy por encima de lo que le correspondería en relación con el presupuesto que tiene atribuido

Conviene empezar a explicar de entrada que muchos de los rankings son parciales, configurados desde parámetros y culturas diferentes a la nuestra; demasiado a menudo se hacen a partir de indicadores que nos resultan ajenos. Y aun así, y dado que la sociedad presta atención a los rankings, desde la UB debemos reivindicar con orgullo el lugar que ocupamos. Basta recordar dos rankings de referencia. En el del Center for World University Rankings que analiza cerca de 10.000 instituciones y hace la clasificación de las mil primeras, la UB es la mejor situada, en el puesto 122º. La noticia, sin embargo, fue: "... ninguna universidad española entre las mejores del mundo". Y ante los resultados del QS World University Rankings, que da a la UB la mejor posición, en el lugar 166º del mundo, se afirmó "... solo tres universidades españolas entre las 200 primeras del mundo".

Esta es una lectura inexacta, que se desmonta cuando se analizan los resultados en su contexto. ¿Somos conscientes de que el presupuesto de la UB es unas veinte veces menor que el de las primeras del mundo, MIT (Massachusetts Institute of Technology), Harvard, Standford o Cambridge? La UB obtiene unos resultados muy por encima de lo que le correspondería en relación con los recursos que tiene atribuidos. Sus resultados están ligados a la dedicación de un profesorado capaz de trabajar de manera excelente en condiciones adversas y a pesar de la escasa sensibilidad universitaria de nuestros gobiernos.

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Quiero mencionar un último tópico: a menudo se dice que los universitarios somos demasiado cerrados, que vivimos de espaldas a la sociedad y a sus necesidades. Falso. Una buena parte de la comunidad universitaria hace un esfuerzo permanente para facilitar la transferencia de conocimiento, con el apoyo de un personal de administración y servicios que también trabaja de manera incansable.

Dicho esto, ¿cómo es que los indicadores favorables no han logrado silenciar definitivamente a los viejos tópicos? Quizá el último tópico mencionado nos da una pista y aporta un reto nuevo. La UB de los próximos años ha de acercarse aún más a la ciudadanía. La labor  ingente de la comunidad de la UB ha de ser debidamente conocida, porque solo de esta manera será debidamente reconocida. Hace años que estamos trabajando en condiciones de precariedad y de incertidumbre, pero no hemos desfallecido, y por eso hemos podido incrementar el número de estudiantes, acoger a profesores de todo el mundo, multiplicar nuestra oferta docente, liderar proyectos punteros o consolidar campus de excelencia. Ahora nos queda implicar a la gente de Catalunya y conseguir que vengan a conocernos mejor para valorar en su justa medida el esfuerzo que hacemos cada día.