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Editorial

 François Fillon, candidato de la derecha a las presidenciales del 2017, es contrario a título individual a la interrupción voluntaria del embarazo.

CHRISTOPHE ARCHAMBAULT / POOL

Sarkozy se queda fuera de la carrera

Fillon, casi seguro ganador el domingo próximo, es el candidato con el programa más liberal en economía y representa a la derecha más tradicional

Como viene siendo habitual en todas las últimas elecciones, la primera vuelta de las primarias de la derecha francesa se saldó con una sorpresa. Ganó, más bien arrasó, el exprimer ministro François Fillon, que era el tercer hombre desde hace semanas en todos los sondeos. Solo una última encuesta publicada antes de la votación le colocaba en primer lugar, con el 30% de los sufragios, en empate técnico con los dos favoritos, Alain Juppé y Nicolas Sarkozy, ambos con el 29%, pero el resultado ha desbordado de largo ese pronóstico. Los electores -podía participar cualquiera que pagara dos euros y firmara una adhesión a los valores de la derecha y del centro- han vuelto a demostrar que no quieren aceptar lo que se da por hecho, en este caso la victoria de Juppé y el segundo puesto de Sarkozy.

El tercer puesto del expresidente Sarkozy constituye la segunda sorpresa de la noche porque significa el fin de su carrera política a las primeras de cambio tras su regreso. Podía preverse su derrota en la segunda vuelta, pero no ayer. El resultado rompe otro tópico: ha ganado el candidato que menos habló de Marine Le Pen y que se dedicó a hacer su campaña, mientras que Sarkozy y Juppé referían todas sus propuestas a la candidata del Frente Nacional, para acercarse o para alejarse de ella. Fillon, casi seguro ganador el domingo próximo tras el apoyo recibido de Sarkozy, es el candidato con el  programa más liberal en economía y el representante de la derecha más tradicional.