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EN CLAVE EUROPEA

El desigual legado europeo de Obama

Eliseo Oliveras

El presidente restauró las dañadas relaciones trasatlánticas y mantuvo el compromiso de defensa

El acuerdo nuclear de Irán y el respaldo de Washington al pacto sobre el clima, fundamentales para la UE

El principal legado para Europa de la presidencia norteamericana de Barack Obama ha sido, primero, el restablecimiento de buenas relaciones trasatlánticas y el mantenimiento del compromiso de Estados Unidos en la defensa del continente, pese al giro estratégico de Washington hacia Asia y el Pacífico y los planes de reducir sus tropas desplegadas en Europa. Y segundo, el acuerdo nuclear con Irán y su compromiso en la lucha contra el cambio climático con la firma de los Acuerdos de París.

Tras la presidencia de su antecesor, George W. Bush, que dividió a Europa por la invasión de Irak, la llegada de Obama a la Casa Blanca restauró el respeto y la confianza de los ciudadanos y los dirigentes europeos en la Administración norteamericana. Al concluir su mandato, Obama sigue contando con la confianza del 86% de los alemanes, del 84% de los franceses, del 79% de los británicos, del 75% de los españoles y del 58% de los polacos y se ha recuperado del bajón sufrido por el escándalo del espionaje masivo norteamericano a las comunicaciones electrónicas de los ciudadanos y dirigentes europeos, según Pew Research Center.

La ministra europea de Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, ha indicado que la Unión Europea (UE) piensa preservar el acuerdo nuclear con Irán frente a la intención anunciada desde el Partido Republicano de sabotearlo o rescindirlo cuando Donald Trump asuma la presidencia de EEUU el 20 de enero. "Este no es un acuerdo bilateral. Es un acuerdo multilateral ratificado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Es en nuestro interés europeo y en el interés y la obligación de la ONU de garantizar que el acuerdo se aplique plenamente", ha señalado Mogherini.

A pesar del plan iniciado en el 2012 para reducir en un 25% los efectivos militares norteamericanos en Europa y de las reiteradas críticas de Obama a los países europeos por disfrutar de la seguridad militar que brinda la OTAN sin el coste que les corresponde, Obama ha emprendido este año un importante reforzamiento de las fuerzas militares en Europa y el Pentágono ha cuadruplicado su presupuesto anual para Europa de cara al 2017 a causa del temor generado por la intervención rusa en Ucrania.

Aunque Europa no era su prioridad, Obama se ha distinguido por su apoyo político al proyecto de integración europea e incluso llegó a irritar al Gobierno británico por su vehemente defensa de la permanencia de Gran Bretaña en la UE. Obama también ha intentado infructuosamente que la UE fuera menos draconiana con Grecia y que adoptara una política económica a favor del crecimiento, pero ha chocado con la inflexibilidad de la cancillera alemana, Angela Merkel, y su política de austeridad.

ENFOQUE MULTILATERAL

Frente al unilateralismo de la Administración de Bush, inclinada a imponer su 'diktat', Obama ha apostado por un enfoque más multilateral como defendía la UE y ha dado la oportunidad a Europa de una mayor implicación en la resolución de las crisis internacionales. Sin embargo, esto ha coincidido con la debilidad económica europea y su crisis política interna, que ha privado a la UE de suficiente cohesión y capacidad de actuación efectiva en política exterior. Fiel a su doctrina de restringir la implicación exterior norteamericana, Obama delegó en Merkel la gestión de la crisis de Ucrania y la presión sancionadora contra Rusia.

La intervención militar de EEUU, Gran Bretaña y Francia para derribar al régimen libio de Muamar Gadafi en el 2011, a la que se opuso Alemania, ha sido el peor fracaso de la colaboración de EEUU y la UE, porque nadie tenía un plan para reconstruir el estado y estabilizar el país al día siguiente, lo que ha conducido al actual caos de Libia, según reconocen tanto el propio Obama como la UE.

ARMAS QUÍMICAS EN SIRIA

Algunos países y dirigentes europeos reprochan a Obama que no respetara sus propias líneas rojas en Siria y no interviniera militarmente cuando el régimen de Bashar el Asad usó armas químicas en el 2013, pero soslayan que China y Rusia se oponían a una resolución de la ONU que posibilitara un ataque tras la experiencia de Libia y que el propio Congreso de EEUU exigía pronunciarse. La continuidad de la guerra civil siria revela la limitada capacidad de influencia diplomática de EEUU y Europa en Oriente Próximo y sus potencias regionales, y el terrorismo islámico surgido de la invasión de Irak que padece Europa muestra el cierre en falso de Obama a la aventura militar de Bush.

Mientras la UE aplaude la apertura de EEUU hacia Cuba, la incapacidad de Obama de cerrar la cárcel de Guantánamo, el mantenimiento de la mayor parte de la legislación represiva de Bush y el espionaje masivo norteamericano a los ciudadanos europeos (que continúa) forman parte de las expectativas defraudadas.

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