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Editorial

El nuevo patrocinador del Barça

Una firma como la empresa japonesa Rakunen despierta el consenso entre la masa sociela que no tiene Qatar Airways

La camiseta del FC Barcelona lucirá a partir del próximo verano en su parte delantera el nombre de una firma japonesa, desconocida hasta ayer entre los aficionados, que relevará a Qatar Airways. La directiva anunció su acuerdo de cuatro años con Rakuten, una poderosa compañía de comercio electrónico a la que se considera 'el Amazon japonés'Los 55 millones de euros anuales -sin contar variables por títulos- superan ampliamente los 33,5 que paga Qatar Airways este curso. Rakuten será el segundo patrocinador del club, ya que la empresa de equipación deportiva Nike abona esta temporada y la siguiente 80 millones al año por vestir al Barça, cifra que se ampliará después a 100 (sin variables) hasta el 2026. Con el añadido en la manga de la firma turca de electrodomésticos Beko, cabe estimar que en la temporada 2017-18 el club ingresará en sus arcas alrededor de 150 millones por su camiseta. En ella seguirá en su parte posterior Unicef, aunque en este caso es el club quien aporta dos millones a la agencia de Naciones Unidas. Contar con estrellas planetarias como Messi o Neymar es una carta de presentación inmejorable y la junta le saca buen rédito.

El acuerdo con Rakuten, sin duda, permite que la entidad disponga de los recursos y del músculo financiero necesarios para seguir en la primera línea mundial. El compromiso servirá, además, para mantener la apuesta por el mercado asiático, objetivo de todos los grandes clubs. Porque la junta de Josep Maria Bartomeu ha hecho de la idea de convertir al Barça en un marca global una de sus prioridades, como ya demostró también la apertura en septiembre de oficina en Nueva York. Rakuten, además, se puede convertir en un perfecto aliado del club cara a su estrategia en el entorno digital.

Más allá de todas estas consideraciones, el acuerdo genera el consenso entre la masa social que nunca despertó el nombre de Qatar, estampado en la camiseta azulgrana desde el 2011. La reciente asamblea de compromisarios fue un ejemplo. La prórroga del compromiso tuvo 483 votos a favor, 251 en contra y 60 en blanco. Las voces discrepantes ya no apelaban a la vieja visión romántica de que la camiseta del Barça debe permanecer inmaculada -hoy una utopía- sino a la alianza con un régimen antidemocrático y donde se violan los derechos humanos, según denuncian numerosas oenegés.

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