Dos miradas

Iglesias y TV-3

Lo que se busca es alimentar un clima de agitación permanente que consolida a los mismos de siempre en el poder

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Concentración soberanista en la avenida Maria Cristina de Barcelona de noviembre del año pasado.

Concentración soberanista en la avenida Maria Cristina de Barcelona de noviembre del año pasado. / RICARD CUGAT

El 'president' Puigdemont marcó claramente el objetivo: «Referéndum o referéndum». El pasado viernes, ante representantes de 40 embajadas, Pablo Iglesias defendió la vía del referéndum catalán. Después de los sonados fiascos que ha cosechado la internacionalización del 'procés', la noticia era relevante. Incluso muy significativa. Sorprendentemente, los informativos de TV-3 no lo consideraron así. El 'Telenotícies vespre' dedicó buena parte del programa a calentar motores para la movilización del domingo pasado. Se recordó la detención de la alcaldesa de Berga, la querella contra Carme Forcadell, el 9-N… El relato, convenientemente trufado de loas a la democracia y a la libertad de expresión, no dedicó ni un minuto a la posición de Iglesias.

El fracaso de la internacionalización del conflicto, más que por la mayor o menor diligencia catalana, cabe achacarlo a una comunidad internacional que no quiere añadir más problemas a la agenda si no hay una mayoría independentista rotunda y continuada en el tiempo. ¿Qué cuota de pantalla se habría destinado al acto con los diplomáticos si lo hubieran protagonizado PuigdemontForcadell u otro líder independentista? TV-3 priorizó la idea de una Catalunya atacada, sin nadie que la defienda más allá del Ebro. La elección no es baladí. Especialmente si, más que soluciones, lo que se busca es alimentar un clima de agitación permanente que consolida a los mismos de siempre en el poder.