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MIRADOR

Leonard Cohen.

El padrino de la melancolía

Rafael Tapounet

Obligado por las circunstancias a improvisar unas palabras sobre Leonard Cohen, el flamante ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, ha lamentado la muerte de un artista «con cuyas canciones hemos bailado muchas generaciones de españoles». Así lo ha dicho. En el mundo del ministro, los españoles bailan al ritmo de Leonard Cohen. Como no se nos ocurriría jamás atribuir las palabras del titular de Cultura a la simple ignorancia, solo nos queda desear que Méndez de Vigo no nos invite nunca a una de sus extrañas fiestas.

Necesitamos canciones en las que la tristeza pueda cobijarse y respirar

Pueden decirse muchas cosas y muy buenas sobre Cohen, pero que su música invita al baile no es lo primero que le viene a uno a la cabeza. La producción del cantautor canadiense ha tenido siempre más bien fama de lúgubre, un aspecto que los guionistas de la serie británica ‘Els joves’ explotaron con hilarante crueldad en un ‘gag’ en el que los protagonistas temen ser atacados por un vampiro y el hippie Neil anticipa lo que les va a ocurrir: «Nos convertiremos en vampiros y estaremos muertos y vivos al mismo tiempo. ¡Como Leonard Cohen!».

Sí, el autor de ‘Dress rehearsal rag’ (una devastadora meditación sobre el suicidio a la hora del afeitado, con la cuchilla en la mano) exploró con asiduidad las simas de la tristeza y el pesimismo, pero supo explicar lo que allí encontró con un rigor y una precisión lírica descomunales. Y no lo hacía con el propósito de arruinarle el día a nadie. «El efecto de una canción triste no es deprimir, sino acercar al oyente a la emoción y hacerle sentir mejor -aseguró en una entrevista en Radio Luxemburgo-. Para mí, la experiencia de escuchar una de esas llamadas canciones tristes  tiene un componente curativo».

Necesitamos canciones en las que nuestra tristeza encuentre un lugar donde cobijarse y respirar, canciones que nos ayuden a sentir y a entender lo que sentimos. Necesitamos canciones como las de Leonard Cohen. Esas con las que han bailado muchas generaciones de españoles.      

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