Trump y el soberanismo

El independentismo, tan hábil para ahormar la realidad circundante a su propio imaginario, no debería mirarse en el espejo populista de Trump

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Artur Mas, ayer, junto a Germà Bel y Oriol Amat, en un acto de Junts pel Sí.

Artur Mas, ayer, junto a Germà Bel y Oriol Amat, en un acto de Junts pel Sí. / CARLOS MONTAÑES

El independentismo, a falta de resultados tangibles, es muy diestro a la hora de ahormar la realidad circundante a la medida de su propio imaginario. Así, el referéndum escocés se presentó como un paso inexorable hacia el ingreso en Europa de un futuro Estado catalán. El 'Brexit' y sus efectos en Gibraltar, la palanca para alterar las fronteras europeas y dar cabida a nuevas realidades, como la Catalunya independiente. Tanto el pacto PSOE-Ciudadanos como la abstención socialista en la investidura de Mariano Rajoy, prueba irrefutable de que en España solo hay una puerta que cruzar: la de salida. Y así todo.

A este entretenido ejercicio se ha dedicado ahora el ‘expresident’ Artur Mas al felicitar en un vídeo casero a Donald Trump, deseándole una ejecutoria presidencial “muy diferente” a la electoral. Mas también traza un elocuente paralelismo entre la victoria del magnate estadounidense y el proceso soberanista, al objeto de insuflar ánimos a sus huestes: “Aquello que a veces parece imposible (...) acaba resultando posible. Apliquémoslo también desde la óptica catalana."

Por democrática que fuera su elección, el populismo de Trump, el exacerbado nacionalismo y su rechazo a las minorías étnicas, entre otras 'virtudes' que adornan al personaje, desaconsejarían, en principio, que el soberanismo lo tomara como espejo en el que mirarse. Más le valdría tomar nota de la fractura social que padece Estados Unidos, una peligrosa mercancía que sería mejor no importar.

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"SOLUCIONES MÁGICAS"

“Vivimos tiempos complejos en los que las heridas de la crisis económica alimentan la tentación del repliegue interno, la sublimación de la identidad y la búsqueda de soluciones mágicas para las consecuencias de la globalización...” Así reflexionaba este miércoles en el Parlament Germà Bel, refiriéndose a 'tsunami' de Trump y al temido vuelco de Francia en favor de la fascista Marine Le Pen. Siendo un connotado soberanista, amén de diputado de Junts pel Sí, seguro que las alusiones de Bel a la “sublimación de la identidad” y a las “soluciones mágicas” no ocultaban una crítica velada al proyecto independentista. ¿O sí?