El trumpismo catalán

El separatismo catalán es una variante del populismo que recorre Europa y conecta con el fenómeno Trump en cuanto a fondo supremacista

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El vicepresidente Oriol Junqueras y el jefe del Govern, Carles Puigdemont.

El vicepresidente Oriol Junqueras y el jefe del Govern, Carles Puigdemont. / RICARD CUGAT

La influyente revista norteamericana 'Político' ha incluido en su edición para Europa el referéndum que Carles Puigdemont pretenden realizar sí o sí en septiembre del 2017 en la lista de los 'Trump moments' tras el triunfo del brexit en el viejo continente. Hasta finales del año próximo, el calendario sobre posibles victorias del populismo también incluye: el riesgo de que en Bulgaria el exgeneral proPutin Rumen Radez gane la presidencia; la incertidumbre en Austria porque el candidato de extrema derecha, Norbert Hofer, puede hacerse finalmente con la jefatura del Estado; la euforia de la xenófoba Lega Nord tras la victoria de Trump y su alianza con el movimiento populista de Beppe Grillo en la campaña contra la reforma constitucional que promueve Matteo Renzi; la excelente posición en la que se encuentra Marine Le Pen para ganar la primera vuelta de las presidenciales francesas; o la victoria en Chequia del magnate de la comunicación y las finanzas, Andrej Babis, personaje parecido a Silvio Berlusconi.

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El separatismo catalán tiene sus particularidades, pero es una variante del populismo que recorre Europa y conecta con el fenómeno Trump en cuanto a fondo supremacista. Los analistas internacionales lo ven claro, pero aquí a muchos les cuesta reconocerlo porque detenta el poder de las instituciones, controla muchos resortes mediáticos, dice hablar en nombre de la democracia frente a unas leyes injustas y trata de equiparar su contencioso con la lucha antifranquista para parecer incluso de izquierdas.

A las pocas horas de la victoria del candidato republicano, el trumpismo catalán ya pedía en las redes sociales aprender la lección americana: hablar claro, actuar rápido y dejarse de retórica hueca. Los intelectuales paniguados del proceso, convencidos de que el mundo se divide entre amigos o enemigos de su causa, han visto en la victoria de Trump una oportunidad inesperada. Suspiran con la hipótesis de que si antes fue un firme partidario del brexit, lo será ahora de la secesión catalana.