¿Ruptura PSC-PSOE? Quizá no es tan mala idea

Solo desvinculándose ambos partidos, los socialistas catalanes tienen alguna posibilidad de resituarse en Catalunya

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El presidente de la gestora del PSOE y presidente de Asturias, Javier Fernández.

El presidente de la gestora del PSOE y presidente de Asturias, Javier Fernández. / EFE / JOSÉ LUIS CEREIJIDO

Desde mi punto de vista, las dificultades del PSC tienen un origen bastante diferente de las del PSOE. Están, al fondo del escenario, los males de la socialdemocracia europea, que son suficientemente graves; están los del PSOE, que estos días se han puesto de manifiesto: de partido de los trebajadores a partido de gobierno, como dicen ellos, con todo lo que esto representa. Pedro Sánchez lo dejó bien claro, en una intervención que creo que le tenemos que agradecer por muy clarificadora. 

En Catalunya, no obstante, hay una cuestión previa a todo esto que, a mi entender, es la que está destrozando al PSC: su vínculo con el PSOE le ha impedido tener una política propia respecto a la cuestión independentista. Inicialmente formuló una buena propuesta: hay que revisar la Constitución, ir hacia un Estado federal.

Ojalá el PSOE se hubiera puesto a ello y hubiese podido avanzar en esta dirección. Pero todo quedó en palabras vacías, ahogando las posibilidades del PSC de jugar de acuerdo con los cambios que requería el tablero catalán. 

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¿Qué pasará ahora? No lo sé; creo que lo mejor que le puede pasar al PSC es que las tensiones sean imposibles de resolver y rompa con el PSOE. Solo así tiene alguna posibilidad de resituarse en Catalunya, de conservar poder local.

Los últimos discursos de Iceta me ha parecido que iban en este sentido: no nos vamos, pero, si nos expulsan, ¡ya encontraremos la solución! El proyecto de una gran izquierda catalana no centrada en el independentismo y, por tanto, con capacidad de maniobra y negociación, es probablemente uno de los mejores favores que el PSC podría hacer a Catalunya y a sí mismo, por dolorosa que sea ahora la ruptura.