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Al contrataque

La gran pregunta sobre estas elecciones: ¿cómo es posible que alguien como Trump haya llegado tan lejos y hasta pueda ganar el 8 de noviembre?

Lo intentó una vez y fracasó. Tiene una oportunidad histórica. Son muchos los que van a ir a votar a pesar de que ella no les entusiasma. Estos días en Florida, pero también en Nueva York, muchas personas nos han contado que irán a votar a Hillary Clinton aunque no les guste. Aunque hicieron campaña por Bernie Sanders y le votaron en las primarias. Mucha gente que se ha registrado para votar por primera vez porque realmente tiene miedo de que Donald Trump sea el presidente de Estados Unidos y cumpla algunas de sus vergonzantes promesas electorales: deportar a 11 millones de personas (que no tienen papeles pero que trabajan, pagan impuestos y han contribuido a levantar el país), construir un muro en la frontera con México e impedir la entrada a los musulmanes (como si nacer en EEUU y practicar esa religión fuera a día de hoy incompatible). En definitiva, convertir la Casa Blanca en un sitio temible para los de dentro y para los de fuera.

Las claves del éxito de Trump

La gran pregunta sobre estas elecciones: ¿cómo es posible que alguien como Trump haya llegado tan lejos y hasta pueda ganar el 8 de noviembre? Dos son las claves para los que han seguido de cerca su crecimiento. Por un lado, lo puramente económico. La clase media que ha visto como en los últimos diez años sus salarios han mermado. Son el motor del país, pero se han visto perjudicados y ahora quieren que eso sea castigado. La salida de la crisis ha provocado grandes desigualdades, convirtiendo a EEUU en el tercer país del mundo -entre los ricos- con mayores índices de desigualdad. Y por otro lado tenemos las convicciones y los valores. Existe una parte de la mayoría blanca que realmente se identifica con los postulados de Trump. Que siente amenazada su posición por la llegada de inmigrantes o que resta importancia a los comentarios machistas del candidato republicano con el clásico «son cosas de hombres» o «forma parte de su vida privada». Gente que piensa como él y, por tanto, va a votarle. Es la otra América. Que también existe. Y que puede decantar la balanza. Veremos si Clinton consigue ganar y veremos si cumple todo lo que ha prometido en campaña.

Estos días pienso en Tomasa, una mujer mexicana que llegó hace 20 años atravesando la frontera y que ahora vive en Florida. Tiene cinco hijos, pero solo uno de ellos puede votar el próximo martes. Cuando le preguntamos qué le diría a Trump si lo tuviera delante, Tomasa entrelaza las manos, baja la mirada y nos dice que le invitaría a pasar unos días con su familia en casa. «Para que vea cómo somos, para que compruebe que somos gente buena y que queremos lo mejor para este país que ha acogido a nuestros hijos».

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