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Una lacra social

¿Programas de rehabilitación de maltratadores?

Lucía Etxebarria

Esos planes mueven mucho dinero pero no sirven para nada. ¿A quién le interesa que se mantengan?

Tanto en Estados Unidos como en España un maltratador o un violador se puede acoger a un programa de rehabilitación. El doctor Lundy Bancroft estuvo 15 años trabajando como terapeuta en esos programas. Habló de su experiencia en un libro demoledor: 'Why does he do that?' Yo intenté traducir el libro al español. Imposible. No interesó en el país en el que más se piratea y el de menor índice de lectura de toda Europa.

La opinión del doctor Bancroft  era concluyente: esos programas no sirven para nada. Primero, para que una terapia funcione el paciente debe asistir por propia voluntad. Segundo, ha de ser sincero. ¿Qué sinceridad se espera de un paciente al que se le promete una reducción de la pena? Muchos de los pacientes son psicópatas / sociópatas / trastornados narcisistas, y nadie miente mejor que ellos.

REINCIDENCIA DE LA MAYORÍA 

El libro contenía escenas tragicómicas. Uno de los pacientes, en un esfuerzo de 'acting' desesperado, anuncia como quien ha sufrido una epifanía: "He visto la luz. Cuando pegaba a mi mujer, en realidad pegaba a mi madre". El doctor le corrige: "No, pegabas a tu mujer". Bancroft hizo un seguimiento de muchos de sus pacientes. Un seguimiento que, ojo, no hacía el propio Gobierno de EEUU. Y comprobó que la mayoría reincidía. No todos iban a la cárcel, porque sus parejas no denunciaban (y en EUUU la fiscalía no actúa de oficio en casos de violencia de género).

En España se siguen esos mismos programas, calcados.  Programas con poca financiación y sin unidad de criterio. Se contrata a personal infrapagado, chicos y chicas recién salidos de la carrera, con poca experiencia. Los maltratadores condenados a menos de dos años no ingresan en prisión, pero están obligados a seguir un programa que no sirve para nada. En cuanto al programa de rehabilitación de violadores, ya hemos visto para lo que sirve.

Estos programas están pagados y subvencionados por el Estado. Es decir, por el contribuyente. Por usted y yo. Y se subcontratan a entidades privadas. Mueven mucho dinero. ¿A quién le interesa que se mantengan? 

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