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El debate sobre el calendario escolar

Diálogo con calma

Àlex Castillo

Habría que ampliar vacaciones a quienes cuidan de menores

El calenadrio escolar de Cantabria, ¿podría aplicarse en Catalunya? La respuesta es evidente. Poderse aplicar se puede. No hay problema. Ahora, si la pregunta fuera si tendría algún beneficio sobre el alumnado, aquí ya entrarían los matices. Vaya por delante que el 'exconseller' Ernest Maragall, -de triste recuerdo, como la mayoría de 'exconsellers' de educación o enseñanza- ya vacunó la comunidad educativa contra las alegrías de cambios a lo loco gracias a su iniciativa de la 'semana blanca' de marzo del 2011. La experiencia fue nefasta porque no había un acuerdo social sobre el tema. Sindicatos y patronales se enteraron como quien dice por la prensa. Dentro de la comunidad educativa había fuertes reticencias. Finalmente, una inversión escasa y raquítica y la entrada de CiU en el gobierno de la Generalitat acabaron de matar la propuesta justo su primer año.

Racionalmente parece más conveniente repartir las vacaciones escolares a lo largo del curso. Algunos países cercanos como Francia hace tiempo que lo hacen y parece que les va bien con un modelo de un verano de dos meses y una semana de vacaciones cada dos meses. ¿Cuál es el problema? Que padres y madres tenemos muchas menos vacaciones que nuestros hijos. Estamos adaptados al actual calendario, y no es que provoque entusiasmo, lo que pasa es que tenemos la costumbre y las estrategias de superarlo año tras año.

Hagamos lo que hagamos habrá días donde los alumnos tendrán fiesta y sus padres y madres, no. La primera propuesta es incrementar las vacaciones de todos los que tengan menores a su cargo. Tal cual. ¿O no es importante socialmente cuidar de los niños? ¿Por qué si los cuida un profesional (monitor, canguro, etc.) genera riqueza a través del PIB y no si lo hacen abuelos o padres y madres? Cuidar a un niño es un acto de abnegación y amor y, por tanto, queda lejos de la valoración económica. Y así nos va, como familias y como sociedad.

MÁS VACACIONES

Esta propuesta tendría entusiastas partidarios: vacaciones de 45 días para quien tenga hijos a cargo. No hay que ser Tucídides para entender que si tenemos más tiempo para cuidar a nuestros hijos y para compartir ratos con ellos mejorarán muchas cosas, entre ellas la sociabilidad y el éxito educativo. Pero, lamentablemente, estos aspectos tan centrales de la vida comunitaria no están en la agenda política. Básicamente, porque la política la hacen hombres (y no mujeres) que han olvidado al niño que fueron. En cambio, los debates epidérmicos contaminan el día a día escolar y obligan a muchas reflexiones y discusiones absurdas sobre temas menores, cuando no ridículos.

La respuesta ante las propuestas de cambio del calendario escolar debe ser el diálogo, con calma, sin improvisaciones, con la mente abierta y la idea de llegar a grandes acuerdos que puedan ser aplicado y, sobre todo, que estén centrados en los intereses y el bienestar de los alumnos porque, en definitiva, es de lo que se trata.