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EL RADAR

La España de Rajoy

Joan Cañete Bayle

En más de 300 días sin Gobierno, decenas de cartas han dibujado el país creado por el mismo presidente que ahora seguirá gobernando

Más de 300 días sin Gobierno llegan a su fin con Mariano Rajoy de nuevo en La Moncloa. Más de 300 días en los que los políticos españoles, los nuevos y los viejos, han proporcionado a la ciudadanía argumentos de sobra para tirar la toalla, darse de baja del padrón, que cantaba Javier Krahe, renegar de unos representantes que en muchas ocasiones son impresentables. Más de 300 días de tancredismo y de cal viva, más de 300 días de líneas rojas y de tacticismo, más de 300 días resumidos en Antonio Hernando diciendo una cosa y la contraria con el mismo tono de quien siempre tiene razón. Más de 300 días en los que, dice Rajoy, la economía va viento en popa a pesar de la ausencia de Gobierno. Más de 300 días en los que hemos recibido decenas de cartas que dibujan la España de Rajoy, la que ha creado él tras cuatro años de Gobierno, más 300 días en funciones, y la que continuará gobernando a partir de ahora.

'Perdóname, hijo, no voy a poder pagarte la universidad', titulaba su carta Alfonso López, de Arenys de Mar, que escribía: "Sí, hijo mío, y como no tengo valor para decírtelo, lo hago público a través de esta carta. Sabes que me quedé en paro con 50 años y que tardé cuatro en encontrar otro empleo. Me sentí afortunado porque me ofrecieron un sueldo de 1.500 euros. Gracias a la flexibilidad laboral (yo prefiero llamarla flexibilidad moral), tan demanda por los empresarios, este sueldo ha pasado después de tres años a ser de 900 euros. Como bien sabes, a final de mes llego gracias a tus abuelos, que nos alimentan y nos dan lo poco que tienen. No sé cómo decirte la rabia y vergüenza que siento". 

"Después de trabajar más de 40 años, hace unos meses entré en la famosa ayuda a mayores de 55 años. (...) He tenido la 'mala suerte' de que mi hija ha encontrado un empleo de sustituciones, no fijo, y mi mujer, en paro, ya ha cobrado seis meses de la prestación de desempleo del INEM. Pero como con estos ingresos hemos pasado de ese límite tan "alto" que establecieron, a mí me han retirado la ayuda, con el agravante de que además, llevo cinco meses de baja médica y no estoy en disposición de trabajar aunque hubiera trabajo, que no lo hay", contaba Manuel Lorite, de Barcelona. 

"Perdóname, hijo, no voy a poder pagarte la universidad", confesaba en una carta Alfonso López

"Soy pensionista y me he enterado de que el próximo año, igual que pasó este año, la pensión subirá solo el 0,25%. En mi caso, no llegará a 2 euros. Si todo quedara bloqueado en su precio actual, y la subida fuera en todo del 0,25%, estaría de acuerdo. Pero ya sabemos cómo subirá todo. En la residencia donde vivo, este año nos incrementaron el 2,5%", escribía Enriqueta de Irízar, de Barcelona.

Nagore Español, de Barcelona, decía: "Han pasado dos años desde que terminé la residencia de Medicina. Todavía conservo las ganas y la ilusión de los que hace poco que hemos entrado a trabajar en el sistema sanitario público catalán (...) Pero sinceramente, por mucho que mire a mi alrededor y a pesar de mi positivismo, cuesta mucho aferrarse a algún elemento que nos permita continuar luchando. Bajas no cubiertas, visitas forzadas, centros abiertos en plenas obras de verano, falta de material ... Este es nuestro día a día, una realidad que no se percibe ni desde el usuario ni desde los responsables de gestión". 

"¿Dónde está la vida de felicidad y plenitud que me prometieron si hacía lo que me decían?", pregunta Helena Arnó

Emilio Trevín, de Barcelona, explicaba sus problemas con la vivienda a partir de eta premisa: "Tengo 31 años, soy camarero y mi sueldo, como todo el mundo se puede imaginar, es de mileurista, esa palabra inventada en el auge de la posmodernidad y que va asociada en muchos casos es ser pobre sin saberlo creyendo que eres clase media porque tus padres te ayudan de vez en cuando".

Y para acabar, Helena Arnó, de Barcelona: “Acaba el Bachillerato. Saca la mejor nota en Selectividad. Estudia un grado en la universidad (pero no cualquiera; uno que te asegure un buen puesto de trabajo en el futuro). Sé el mejor de tu promoción. Buscamos a alguien con experiencia y aquí no te la podemos dar. Trabaja, pero no te vamos a pagar (no olvides que eres un becario y lo serás durante los tres próximos años de tu vida). Primer sueldo (mínimo). Trabaja duro. Felicidades, has llegado a tu meta. Perdonen, pero, ¿dónde está la vida repleta de felicidad y plenitud que me prometieron si hacía lo que me decían que tenía que hacer?”.

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