tú y yo somos tres

Ni música, ni silencio: solo ruido

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Ramon Gener, en el ‘Late motiv’ de Buenafuente (#0, Movistar+).

El mejor divulgador del mundo de la ópera que existe hoy en la tele, o sea, Ramon Gener acaba de estar en el programa Late motiv (#0, Movistar+) y Andreu Buenafuente le ha preguntado: «Oye, tú que eres un gran erudito musical, ¿cuál sería ahora mismo la ópera que definiría a España? ¿Quizá más que de  ópera deberíamos hablar de una zarzuela?» Y Gener, sonriendo, pero con un punto de tristeza en la mirada, contestó: «España ahora mismo está sin música. Cuidado, los silencios en la música son muy importantes, pero en el caso de España hablamos de otra cosa, más inquietante». ¡Ahh! La advertencia de Gener es acertada. Un país sin música no es un país en silencio. Ojalá reinase un gran silencio general. Podríamos aprovechar para estudiar, como decía Manuel Azaña. Aquí la ausencia de música no es silencio, es una nada entreverada de un ruido nefasto. Por eso añadía Gener la palabra «inquietante». Gener siempre hace diana. Ya llevamos muchos meses sin nuevas entregas de su extraordinario programa This is opera (TVE), que antes, en TV-3, se llamaba Òpera en texans. Esta ausencia es la consecuencia de un país con mucho ruido, y sin un gramo de musicalidad. Gener y sus profundas pinceladas operísticas deberían regresar cuanto antes. Recuerdo que en uno de sus primeros programas reunió a un grupo de niños, de 12 o 13 años, y les pasó un fragmento de La reina de la noche, de la ópera La flauta mágica. El tono agudo de este ariahizo suponer a los escolares que Mozart eligió esta tonalidad, con muchas notas en stacatto, para resaltar la maldad del personaje. Gener miró entonces a los niños con ternura y les dijo: «Eligió ese tono para poder darle el papel a su cuñada». Efectivamente, los trinos y las escalas rápidas eran ideales para la soprano Josepha, su cuñada. O sea, les dio una lección de realismo sobre la servidumbre del factor humano. Hoy, viendo por la tele los tejemanejes de la investidura, la servidumbre y el nepotismo se hermanan.

MIGUEL DURÁN.- En los 90, cuando era presidente de T- 5 y a la vez director general de la Once, Miguel Durán fue una famosísima criatura televisiva. Ahora, como abogado defensor del gürtelero Pablo Crespo, vuelve a la atención mediática. El otro día le dijo a Ferreras (Al rojo vivo): «Si quiere vengo con Crespo y con Correa y nos entrevista a los tres», y Ferreras se frotaba las manos. ¡Ahh! La añoranza. La tele tira una barbaridad.