ANÁLISIS

Un documental anticomercial

'Astral' es denso y duro, muestra la inacción de la Unión Europea en la crisis de los refugiados

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Jordi Évole y Òscar Camps conversan a bordo del ’Astral’, en un momento del documental.

Jordi Évole y Òscar Camps conversan a bordo del ’Astral’, en un momento del documental.

Todo el mundo vio, muchos con interés morboso, la fotografía del cuerpo inerte de un niño en la orilla de una playa. El pequeño, como otros miles de niños, mujeres y hombres, huía del conflicto armado en Siria que ha causado una tragedia humanitaria a gran escala. Esa imagen sirvió para que durante un tiempo unos cuantos se interesaran en una tragedia ignorada durante años.

La tragedia de los refugiados que huyen de la guerra y el hambre tan solo para encontrar la muerte en nuestras playas y en nuestro mar Mediterráneo es obscena. Porque eso, obsceno, es el amarillismo al que recurren muchos medios para generar opiniones y estados de ánimo sentimentalistas. También es obsceno lucrarse con la tragedia de familias que huyen en busca de un lugar seguro en el que continuar sus vidas, que es lo que hacen las mafias organizadas que tratan con el miedo y las ansias de vivir de miles de personas.

La indignante pasividad de los gobiernos europeos ante un drama que sucede a diario en nuestras costas y el flagrante naufragio de la Europa de la libertad no se entiende sin el papel cómplice de muchos medios de comunicación. Los medios son poderosos y, cuando así lo consideran o les conviene, saben desviar la atención de lo que verdaderamente ocurre. Son capaces de dar nombre a la realidad y de etiquetar de forma tendenciosa a personas que simplemente buscan refugio.

ENEMIGOS, TERRORISTAS

De esta forma, muy pronto las tornas cambiaron, y se retrata como una amenaza a aquellos que huyen de la persecución, de la miseria y de la guerra. Una situación desesperada que nosotros, nuestro consumismo y las políticas exteriores de nuestros gobiernos generan en sus países de origen. Al fin y al cabo, los refugiados huyen de una guerra a cuyos combatientes de un modo u otro nosotros les hemos proporcionado las armas. Y cuando asustados, dejándolo atrás todo, llegan a nuestras puertas pidiendo ayuda, los consideramos nuestros enemigos. Los llamamos terroristas.

El periodismo comprometido no se guía por la ecuación comercial que se resume en a más audiencia, más éxito; da igual el contenido de lo que se emite o se publica y la educación de los participantes. En este sentido, el documental 'Astrales un producto eminentemente anticomercial. Se estrena en cines la misma semana que se emite en televisión, es denso, dura más de hora y media minutos y trata un tema que parece tabú: la inacción deliberada de la Unión Europea en esta crisis de humanidad.

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CONTRAPROGRAMACIÓN

Aun así, 'Astral' no se librará de sufrir contraprogramación. Quizá a la misma hora en una cadena llamada pública  se programará cualquier otro producto de consumo masivo y  de claro contenido popular para desviar la atención de la masa anestesiada -que es en lo que han convertido a la audiencia nacional- para que no vean que nos enfrentamos a una crisis migratoria sin precedentes que podría ser tan solo la antesala de una crisis política, económica y humanitaria aún mayor.