Análisis

El lenguaje en red, fuera de control

En internet se desconoce el alcance real de cada mensaje, que puede ser malinterpretado o exagerado

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Las ’apps’ de Facebook y Whatsapp en un móvil, dispositivo cada vez más utilizado para navegar por internet. 

Las ’apps’ de Facebook y Whatsapp en un móvil, dispositivo cada vez más utilizado para navegar por internet.  / JUSTIN SULLIVAN

Vivimos tiempos de cambios en la comunicación interpersonal. Las redes sociales nuevas o reflejadas en internet, las comunidades virtuales, suponen algo tan importante como la recuperación de las posibilidades de desarrollar, en toda su extensión, la sociabilidad humana. Se trata de la ola 2.0 y afecta a todos los ámbitos: nuevos agentes políticos surgidos del pueblo a través del poder de la organización sin organizaciones, nuevas iniciativas empresariales, mucho más asequibles para todos, en la red, la ruptura de modelos de negocio tradicionales, relaciones más horizontales entre grupos humanos tradicionalmente enfrentados (empresario-trabajador, profesor-alumno, etcétera) y, en definitiva, el nacimiento de un ser humano más empoderado, con mayor capacidad de participación en todas las esferas que le afectan.

En otras palabras, las redes sociales virtuales como reflejo y ampliación exponencial de las posibilidades de la antigua plaza del pueblo para la sociabilidad humana están haciendo nuestra voz como ciudadanos infinitamente más audible de lo que lo fue antes.

Son los jóvenes sus primeros habitantes. Conviven con los que llamo “individuos conectados”, aquellos que, independientemente de su edad, muestran niveles de conexión, residencia y autonomía incluso mayores que los primeros en la galaxia internet. Para los segundos, desde la madurez, no resulta difícil aplicar sentido común, valores, sentido crítico y ética a su experiencia como internautas. Su pericia tecnológica no es la misma que la de los jóvenes. Estos, a su vez, crecidos en el nuevo ecosistema tecnológico, muestran competencias extraordinarias en cuanto al manejo tecnológico, aunque carecen de la madurez (el sentido común, los valores, el sentido crítico) de sus compañeros de navegación adultos.

ENSEÑAR A SER RESPETUOSOS

Ambos, pero sobre todo los jóvenes, deben aprender una competencia básica para optimizar su potencial de comunicación en internet, ambos deben aprender lo que en algún momento he denominado “el lenguaje en red”, una forma nueva y nacida de un principio esencial: la enorme ausencia de control del alcance de lo que vamos a decir en internet.

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Lo comento siempre en charlas: soy mucho más cautelosa en torno a mis ideologías, mis opiniones, cuando las expreso en Twitter, en Facebook, de lo que lo soy cuando doy una clase o una conferencia. Hablar en público, por escrito o de forma presencial, es una forma de comunicación más controlada de lo que lo es hablar en red. En red se desconoce el alcance real de cada mensaje, que puede ser malinterpretado o exagerado en mayor medida dada la ausencia de contexto en su expresión. Hablar en red se hace por escrito y a un público parcialmente desconocido, al que llegaremos, mediante retuits shares, de forma mucho más fácil y casual que nunca antes.

No sirve, una vez lanzado un mensaje malinterpretado, simplemente borrarlo. Miles de pantallazos pueden servir entonces para demostrar que queremos ocultar nuestro error. La mejor forma de resolver un problema de este tipo es confesar, pronto y educadamente, que nos equivocamos. Pero sobre todo aprender, enseñar a ser mucho más respetuosos, precisos, serios,