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Al contrataque

El PSOE gana a Puigdemont

Xavier Sardà

Ya está, el PSOE lo ha conseguido. Lo de Puigdemont ha quedado en segundo plano. El referéndum-referéndum no ha tenido la repercusión mediática a la que aspiraba el president, gracias a la crisis simulada y teatral del partido socialista. Ha sido una jugada patriótica maestra de Ferraz, que le ha robado los titulares de prensa, radio, televisión y redes sociales al soberanismo, mediante una simulada guerra fratricida.

En Junts pel Sí reina el desconcierto. La sorpresa ha sido enorme. La catarsis del PSOE, organizada para que estallase el día y a la hora en que Puigdemont prometía a la CUP su referéndum, ha neutralizado la difusión internacional de la nueva consulta independentista. Solo se habla de la crisis en el PSOE. Ha sido una jugada maestra. Hay que reconocer que el PSOE lo ha organizado todo perfectamente y que la coordinación ha sido impresionante. El golpe de efecto de 17 miembros de la ejecutiva dimitiendo en plena sesión del Parlament es una obra de arte política.

Nadie en Junts pel Sí dudó de que todo lo que estaba sucediendo era cierto, gracias a la magistral colaboración de Felipe González atacando a Pedro Sánchez. En el PSOE algunos temían que, en esta fase, los independentistas se oliesen que todo era un montaje de distracción, pero Felipe lo hizo tan bien que coló. Impresionante el papel de los medios de comunicación de ámbito nacional, que colaboraron desinteresadamente para darle verosimilitud a la supuesta crisis socialista. En cuanto a la interpretación, hay que felicitar a los barones, a los dimisionarios, a Luena y su aparición televisada como de estado de excepción en el partido, y a Susana por sus miradillas de canto.

La trémula Verónica

En cuanto a los secundarios, mención aparte para Antonio Pradas en la calle y su frase -"No he podido ni recoger mis cosas"- y la trémula Verónica Pérez con su gran texto: "La única autoridad en el PSOE soy yo".

Puigdemont vive con impotencia la casi nula atención suscitada por su 'referéndum-bis', y la enorme repercusión mediática de la falsa crisis del PSOE. Los de Junts pel Sí sospecharon que todo era un montaje cuando Pablo Casado, del PP, dijo que deseaba "todo lo mejor para el PSOE". Aquí se ve que Turull, ya vio que algo raro estaba sucediendo.

La crisis fake del PSOE acabó con una multitudinaria cena en un céntrico restaurante madrileño. Con risas, abrazos y buen vino, toda la ejecutiva federal celebró el éxito de su misión. Hasta tal punto llega la sensación de triunfo, que han decidido seguir con las peleas para 'rematar' la faena caiga quien caiga. ¡Qué astucia y cuánta sabiduría política!

A partir de ahora el soberanismo nunca sabrá si lo que sucede es real, es 'Matrix' o es puro 'Zelig' de Woody Allen. 

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