25 oct 2020

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La rueda

Uno de los carteles que los socialistas utilizaron en campaña electoral, ahora deteriorado, con la imagen de Pedro Sánchez.

REUTERS

Más allá del ruido

Joan Subirats

Pedro Sánchez ha tomado ahora vida propia y quiere jugar sus cartas

La mezcla de meses y meses sin Gobierno, los vetos cruzados en relación a potenciales socios, junto con las agendas personales de cada quien, han conducido al PSOE a una situación insólita. El ruido solo ha permitido seguir las argucias y las tretas con las que unos y otros han tratado de mantener posiciones y descalificar al oponente. Pero todos sabemos que más allá de los SánchezDíaz y Madina, hay debates más de fondo.

Ayer lo decía Josep Borrell: no se puede, al mismo tiempo, decir que no a Rajoy, afirmar que no se puede gobernar con 85 diputados y querer evitar unas terceras elecciones. Tampoco se puede decir «qué parte del no no ha entendido» y negarse a gobernar o pactar con el sector que representan Podemos, las confluencias y los partidos nacionalistas.

CAMBIO DE ÉPOCA

Las tensiones en el PSOE se sitúan en mantenerse en una posición que no pone en cuestión el estatus económico y que solo se diferencia del PP en lo referente a libertades civiles y en énfasis redistribuidor, o explorar nuevas alternativas de modelo económico en un momento de cambio de época. Los hijos de los militantes del PSOE, decía Borrell, están en esta última opción. La fragmentación del voto de izquierda se explica por edad y lugar de residencia, y parece claro que la socialdemocracia pierde peso entre los más jóvenes y la gente de ciudad.

En ese escenario, la gente de Sánchez quiere, sin duda, sobrevivir como dirigentes, pero lo relacionan ahora con la exploración de ese camino más incierto que representa la posible alianza o acuerdo con Podemos, las confluencias y los nacionalistas. No olvidemos, como recordaba Imanol Zubero en un buen 'post', que Sánchez es el resultado de una operación del aparato para bloquear a candidatos menos sumisos en su momento como Pérez Tapias o Madina. Pero ahora Sánchez ha tomado vida propia y quiere jugar sus cartas. Volvamos a la política y veamos cómo podemos lograr que Rajoy y el PP dejen de gobernar en España.