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Editorial

Pérez Andújar, durante el pregón de la Mercè.

ALBERT BERTRAN

Un pregón que engrandece al pregonero

Pérez Andújar pronuncia un discurso que confirma el acierto de su elección para abrir la Mercè de este año

El pregón de Javier Pérez Andújar que anoche abrió las fiestas de la Mercè no hizo sino confirmar el acierto de su elección para este cometido, cuestionada por los sectores más exaltados del independentismo. El escritor, de Sant Adrià pero vinculado emocionalmente desde siempre con Barcelona, trenzó un discurso al que nadie medianamente sensato, sensible y amante de la cultura podrá poner ninguna objeción de fondo. Su reivindicación no solo de la literatura sino de la letra impresa en general es más necesaria que nunca en un momento en que la exuberancia expresiva que permiten las nuevas tecnologías puede ser confundida por algunos con un aumento de la calidad. No fue baladí que Pérez Andújar elogiase tanto las librerías como los quioscos de prensa, tanto a Cervantes como a los autores de modestos fancines. «Barcelona es una ciudad escrita con la caligrafía de los sueños, con las letras que salen del humo de las fábricas» fue la frase que resumió su elogio de la cultura popular. E hilvanó una serie de autores de referencia de esa Barcelona, muchos de los cuales llegaron desde otras partes de Catalunya, España y el mundo. Fue una manera de subrayar el poder de atracción de la ciudad y su carácter abierto e inclusivo. La sutileza, los guiños y el grosor intelectual caracterizaron un pregón en el que Pérez Andújar se mostró tal cual es y en el que pronosticó que «la gente de Barcelona no se va a dejar desposeer del derecho a ser de Barcelona cada cual a su manera».

También tal cual es se mostró el protagonista del contrapregón del Pla de Palau, Toni Albà, por más que su show consistiera en disfrazarse de Felipe V. Albà hizo lo que había anunciado: una bufonada con pretensiones de reivindicación independentista. Un objetivo perfectamente legítimo si no fuera porque fue planteado como desagravio por la elección de Pérez Andújar, nada afecto al procés, como pregonero. Un despropósito que revela una inquietante tendencia a la intolerancia por parte de quienes sitúan la independencia de Catalunya como un objetivo ante el que todo vale. Lo acontecido ayer debe ser interpretado en esta peligrosa clave más que como un saludable ejercicio de libertad de expresión. En todo caso, ha quedado claro que entre Pérez Andújar y Albà hay una gran distancia y que el primero ha sido un dignísimo pregonero de la Mercè.