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Accidente de trafico multiple ocurrido el 18 de agosto, en el que se vieron implicados 15 vehículos y tres camiones en la A-4 a su paso por Manzanares (Ciudad Real).

Accidente de trafico multiple ocurrido el 18 de agosto, en el que se vieron implicados 15 vehículos y tres camiones en la A-4 a su paso por Manzanares (Ciudad Real). / EMERGENCIAS CIUDAD REAL

Queda una sensación extraña cuando leemos y escuchamos en los medios de comunicación comentarios sobre la seguridad vial y vemos las pocas reflexiones políticas sobre los siniestros y los heridos en la vía pública. Parece que los ciudadanos, nuestros deseos, nuestro dolor y la pérdida de horas en siniestros, no cuentan. A duras penas se comentan las macrocifras, los muertos en los sucesos viales. A veces parece que estemos ante un simple paralelismo con los partes de las guerras que hay esparcidas por la Tierra, sin que haya la exigencia de un cambio en lo que constituye una barbaridad. Algo similar sucede con la economía: lo que afecta a la persona se reduce a algunos datos macro, muy alejados del día a día del problema y el sufrimiento que experimentan los ciudadanos, que también se han convertido en números fríos y impersonales.

Hay indicadores de que las cifras de muertos en accidente de tráfico están cambiando de tendencia. En los últimos años, la alegría que tuvimos en la primera década del siglo se ha detenido. La idea-objetivo de un 50% de reducción de víctimas por decenio se ha enfriado. Gran parte de los dirigentes y de los conductores se han olvidado del propósito de seguir con la reducción de heridos y muertos hasta alcanzar el número 0 en el año 2050. Solamente se enciende una pequeña luz de alarma por el aumento del número de muertos, pero no por el problema en sí, no por las miles de agresiones circulatorias con consecuencia de heridos. En Catalunya, este año no han aumentado los muertos, pero en el conjunto de España sí.

La seguridad vial comprende personas, convivencia, responsabilidades a todos los niveles de la sociedad, emociones y conocimiento de nuestro lugar en la movilidad. El espacio viario no es un campo de competición. Es un lugar donde ceder el paso allí donde sea necesario. La mejora de la seguridad vial requiere un cambio de mentalidad y colocar el pie más tiempo cerca del freno que del pedal del gas. La circulación es un sistema de movimiento, no para llegar el primero a la meta.

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La mayoría de los heridos en accidente en España y en Catalunya se producen en las vías urbanas. Hay un gran número de heridos que nunca llegan al conocimiento de las autoridades. Muchos están registrados en el sistema sanitario, pero no llegan a las estadísticas oficiales de siniestralidad, lo que revela una cierta falta de interés sobre lo que le ocurre realmente al ciudadano. Además, hay un gran número de peatones heridos o lastimados en la calle que se omiten de las estadísticas oficiales, ya que si en el suceso no interviene un vehículo no se considera un siniestro de tráfico. No se habla en la política de movilidad de estos miles de personas, que son tratadas como daños colaterales, similares a las pérdidas civiles en las guerras.

En la P(A)T creemos que hay que salir de la situación de números de muertos y heridos en siniestros, y que el problema de los accidentes debe afrontarse globalmente como un problema humano de nuestra sociedad. Los heridos cargan también de forma significativa los gastos del sistema sanitario. Seamos solidarios y evitemos gastos en salud. Y en dolor humano.