Ir a contenido

Maverick en el Congreso

Bernat Gasulla

Rivera ha cambiado las normas de la inacabable partida que jugaba con Rajoy y Sánchez

Hasta la tarde de este martes, el desarrollo de los acontecimientos posteriores al 20-D y al 26-J recordaba demasiado a las pelis de tahúres del Misisipí, en especial a 'Maverick', aquella revisión del clásico televisivo protagonizada por Jodie Foster, Mel Gibson y James Garner. Cartas marcadas, timbas gloriosas a bordo de un barco, engaños, faroles, pókeres imposibles, peleas de bar con sillazos en la cabeza en las que nadie resultaba herido de gravedad... Los protagonistas, pícaros siempre simpáticos, negociaban/extorsionaban  y, un día, pactaban con uno. Al siguiente, pactaban con otro. Si era necesario, se llegaban a acuerdos con los sioux. Ningun socio era para siempre, las fortunas duraban un suspiro y hasta los amores eran de conveniencia. Al final, todo seguía igual.

La partida que hasta la tarde de este martes han jugado Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias (con cameos espóradicos de los independentistas catalanes) tenía además una peculiaridad. Nadie podía ganar. Se jugaba con las mismas cartas, que se repartían siempre en el mismo orden. Cada jugador tenía los mismos triunfos y se repetía siempre el mismo desenlace: atasco. Ríanse ustedes del hámster catalán. La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirmó el lunes que, en caso de una nueva partida (unas terceras elecciones), se iba a repetir la historia. No va más.

Hay que reconocerle el mérito a Rivera de, al menos, intentar cambiar de juego. Ha decidido pasar de la canasta al mus. Ha roto la baraja, ha traído cartas nuevas, las ha repartido y ha dictado las normas de la partida. Y su socio va a ser Rajoy, bastante dispuesto a aceptar las condiciones del lider de Ciudadanos, El propósito de Rivera, además de haber obtenido un precioso minuto de oro en pleno agosto, es que haya un desenlace que permita decir que se ha acabado el juego. Es por ello que ahora todos miran a Sánchez. Tiene una mano complicada y unos socios en su partido que no se lo ponen nada fácil. El secretario general del PSOE tendrá ahora que dejar de poner cara de póker.

  

0 Comentarios
cargando