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Dos miradas

La vida en la calle

Emma Riverola

Los dos soldados miran la calle solitaria. Ante sus ojos, bajo un manto invisible, transcurre todo lo que no ven. Una niña come un bocata. Camina deprisa. Llega tarde al entrenamiento. Una pareja discute. ¿Por qué siempre tenemos que hacer lo que tú quieres? Paso a paso, lentamente, un hombre se acerca a su casa. Se apoya en un paraguas que parece casi tan viejo como él. El mismo recorrido desde hace 50 años, cuando se casaron, muchas vidas atrás.

En este instante, 30 personas están consultando su móvil. 15 jóvenes escuchan música con auriculares. 50 caminan solos. 70 van acompañados. Hay 28 enamorados. Tres creen que no pueden vivir sin él. O sin ella. 27 creen que no han encontrado el amor de su vida. De cuando en cuando, miran los rostros de los que se cruzan. Quién sabe, quizá se oculta tras esa mirada desconocida. ¿Por qué no me han ascendido a mí? ¿Por qué ha sido tan difícil ese examen? Cuatro perros. Uno tiene pulgas. Desde las ventanas, varios gatos contemplan el movimiento. ¿Ha parado de llover?, se pregunta él decidiendo qué zapatos calzarse. Ella vuelve a picar una pastilla de chocolate. Esta noche cenamos macarrones, promete el padre a los hijos.

Todos están ahí. Tenemos que verlos. Aunque solo sea su aliento. Su visión es el único combate que está en nuestras manos. La tozuda y rebelde presencia de la vida cotidiana.

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