26 sep 2020

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Editorial

Franquismo y memoria histórica en el Born

Como si de una cierta maldición se hubiera apoderado de la historia del Born, de nuevo el recinto del histórico mercado barcelonés se halla inmerso en el centro de una polémica política que, por sesgada y cansina, debiera encontrar un pronto y razonable final para el bien de una ciudadanía preocupada por problemas mayores. La exposición 'Franco, Victoria, república. Impunidad y espacio urbano'organizada por el ayuntamiento para octubre, incluye la instalación de la estatua ecuestre de Francisco Franco -que se halla decapitada- realizada por el escultor Josep Viladomat y la de la Victoria, dedicada al triunfo franquista en la guerra civil, de Frederic Marès. El anuncio de la exhibición de estas esculturas ha desatado duras críticas de quienes creen que la muestra es ofensiva para las víctimas del franquismo y que su ubicación en lo que ha sido considerado santuario del universo soberanista puede interpretarse casi como una provocación.

Desde el ayuntamiento se argumenta que la exposición tiene un carácter pedagógico dentro de un plan de recuperación, normalizada y no partidista, de la memoria democrática de la ciudad. Es evidente que el debate se hará más intenso e interminable si se sigue usando la historia como arma arrojadiza en la el combate político. A estas alturas, sin embargo, la madurez de la sociedad catalana le permite mirar esas esculturas, y lo que significan, desde la razón más que desde la pasión, sin olvidar por ello el respeto a su pasado e identidad colectiva.