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DOS MIRADAS

De amarillo combate

Josep Maria Fonalleras

En un día como hoy, la foto que nos ocupa debería ser la de los primeros atletas compitiendo o la de los abanderados planchando sus banderas para desfilar en el estadio del Parque Olímpico de Barra da Tijuca. Pero no. Salen dos individuos anónimos, vestidos de amarillo combate, dispuestos a exterminar (o, al menos, a intentarlo) el dichoso mosquito 'Aedes aegypti', el primer protagonista (sin medalla de oro) de los JJOO, antes que se encienda el pebetero y puede que durante todos los días de competiciones e incluso más allá.

El temor de unos cuantos es que el dichoso animal les pique y el terror de otros es que la epidemia localizada en el continente americano se convierta en pandemia y se extienda por el planeta. La confraternización humana habitual en estos acontecimientos y la presencia, más o menos exótica, de todo el mundo, en unas olimpiadas, genera la histeria del Zika, un tembleque que tiene un punto de superioridad racista. Mientras se quede en América del Sur, no hay problema. ¿No es eso? Al Brasil herido de la corrupción y la miseria perenne, al gigante que se ha ido derrumbando lentamente con barro en los pies, solo le faltaba que le crecieran los mosquitos. Puede que sean los Juegos Olímpicos más caóticos de la era moderna. No es descartable. Lo único seguro es que los dopados atletas rusos no transmitirán el virus.

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