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mi hermosa lavandería

Muchas gracias, concretamente 22.678

Isabel Coixet

Cuando me ofrecieron dirigir el proyecto cinematográfico 'Spain in a day', acepté movida por una enorme curiosidad: ¿qué nos iba a deparar? ¿Cómo íbamos a encontrar un hilo conductor entre elementos que ya imaginaba completamente dispares? ¿Qué tipo de personas iban a compartir su vida con nosotros? ¿Cómo lo iban a rodar? Pensé en un millón de cosas. Ahora, con la película casi acabada y viendo el proceso con perspectiva, creo que pensé en casi todo menos en algo fundamental que aparece por todos los resquicios de la película: la emoción. Hay algo en este filme, hecho de retazos, de momentos, de paisajes absolutamente deslumbrantes, de viñetas de vida, de palabras sueltas, de fogonazos creativos, de canciones, de silencios, de fiesta, de dolor, de pasión, de risas, besos, abrazos, comida, placeres, lágrimas, carcajadas, intimidad, amor que me atrapa, que nos atrapa a todos los que hemos trabajado en él. Y que, no me cabe duda, atrapará a todos los espectadores que la disfrutarán.

Desde el 24 de octubre del 2015, desde que recibimos los 22.678 vídeos, un ingente equipo de gente ha trabajado para seleccionar y clasificar los 564 que aparecen en la versión final de 'Spain in a day'. Se han quedado muchas cosas en el camino y lamento que sea así. Hemos intentado contar con el mayor número de vídeos posibles ('Spain in a day' tiene casi el doble de participantes-autores que otros proyectos del mismo formato que se han realizado: 'The world in a day', 'Italy in a day'), pero no han podido estar todos los que nos hubieran gustado: los 90 minutos de duración eran innegociables.

Los videos seleccionados conforman un retrato único de nuestro país: son la radiografía, ahora y aquí, de 24 horas en la vida de un pueblo que enseña cómo somos, pero también cómo queremos mostrarnos, qué nos parece relevante, qué nos preocupa, qué sentimos, cómo vivimos, de qué nos reímos, qué cultivamos, qué nos conmueve, a qué tememos, qué amamos, qué queremos ser. 'Spain in a day' no es una película política en el sentido clásico –seguramente muchos, ya lo veo venir, criticarán la ausencia de comentarios sobre temas de la estricta actualidad política–, pero sí está atravesada profundamente por la situación económica que nos ha tocado vivir: el desempleo, la precariedad, la crisis de los refugiados, la incertidumbre profesional. Aunque es muchísimo más que eso.

Hay una vigorosa corriente de solidaridad, de cariño, de bonhomía, de sentido del humor, de esperanza, de pura vida que recorre la hora media de la película que muestra a los españoles como a un colectivo con ilusiones, con valor, con sueños, grandes y modestos, y con un indudable sentido del coraje. A nivel puramente personal, capitanear esta cinta ha sido para mí una enorme lección de humildad. Alguien, una mañana, coge el teléfono y filma a su hijo de 2 años descubriendo el reflejo del sol en una pared y el resultado son 60 segundos de magia y emoción en estado puro. 

Quiero agradecer la participación en 'Spain in a day' a las 22.678 personas, hombres y mujeres de todos los rincones de España y de todas las orientaciones, que han compartido generosamente sus vidas, sus imágenes y su intimidad con nosotros. Ha sido una experiencia maravillosa, la prueba fehaciente de que querer es poder y de que no importan los medios que tengas mientras lo que cuentes, lo cuentes con el corazón.