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Bueyes en política

José Luis Sastre

Ahora no se debate entre izquierda y derecha sino entre "buenos y malos"

En vista de que no hay consenso para reformarla, a la Constitución han empezado a retorcerla, para lo que no se requieren mayorías parlamentarias. Así pide Ciudadanos que el Rey promueva la abstención del PSOE y así amaga Rajoy con escapar de la investidura. Se trata de dos regates a la ley en dos partidos que se arrogan el mérito de defenderla, lo que describe la nueva lógica de la política: aquí todo es contradictorio y nada se entiende. Por eso todo se entiende tanto. “Al Rey le he dicho lo que le he dicho salvo lo que no le he dicho”, soltó Rajoy en un estilo que al principio era solo suyo aunque luego se extendió. Rivera niega que vete a Rajoy tras vetarle varias veces, Iglesias promueve el debate interno mientras Echenique previene contra “las malas hierbas” y Sánchez alienta las elucubraciones sobre alternativas de Gobierno al evitar descartar "esas elucubraciones". Ya dice Rajoy que no se puede aventurar el futuro.


El viernes, la vicepresidenta del Gobierno explicó la acción contra Carme Forcadell por incumplir la Constitución en la misma rueda de prensa en la que justificó que Rajoy se plantee reinterpretar la Constitución. "Antes que la coherencia jurídica está la coherencia política", llegó a decir Sáenz de Santamaría, abogada del Estado, sobre una investidura que el PP consideraba obligada cuando el candidato era Pedro Sánchez. Los próximos debates en televisión serán entre los políticos y sus declaraciones de archivo y los candidatos habrán de enfrentarse a sus propios plasmas para que el espectador decida entre el candidato de ahora o el de hace un cuarto de hora. Uno puede hacer oposición ya sólo con la hemeroteca.

Lo más relevante desde las elecciones de diciembre es que se confundió el concepto de 'nueva política'. Pareció que iba a ser la irrupción de los nuevos partidos y la crisis del bipartidismo, pero resultó que la 'nueva política' traía otro marco del discurso público, que llama pragmatismo a la incoherencia y estrategia a la improvisación. Ahora no se debate entre izquierda y derecha sino entre "buenos y malos", como repitió el PP en la campaña que le hizo ganar votos y escaños. Para la formación del Gobierno no se discute sobre propuestas ni está en las negociaciones cómo se aplican los recortes de Bruselas. No hay fondo sino formas, que son ambiguas para que en cada comparecencia sea posible titular una cosa y su contraria. "No sé qué titular ponerle a sus declaraciones ", le confesó un periodista a Pedro Sánchez. Se ha vuelto una moda titular con 'no descarta'.

La política se arrellana en la contradicción y Rajoy lleva la iniciativa sin llevarla. Cree que las cosas pasarán porque, al cabo, siempre le pasan y confía en que el 'brexit', las exigencias europeas, la falta de presupuestos y el proceso catalán empujen a los demás hacia él sin que nada le penalice, ni siquiera la destrucción "a conciencia" de los ordenadores de Bárcenas. La política de Rajoy es aguardar a la política de los demás y confiar en la inercia. Preguntaron a Aitor Esteban por la investidura y unas terceras elecciones: “Con estos bueyes hay que arar”. Nueva política.   

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