18 sep 2020

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LA CORTINA DE HUMO

Marta Pascal, portavoz de CDC y candidata a coordinadora general del Partit Demòcrata Català (PDC).

ELISENDA PONS

A su manera

Toni Aira

El triunfo de Marta Pascal en el PDC es también un triunfo de Puigdemont

Una duda razonable de fácil respuesta podría ser interrogarse sobre si de una designación digital por parte de un líder saliente se puede forjar un liderazgo fuerte, con recorrido y opciones de éxito. La respuesta es sí. Y si no lo ven claro, atiendan solo a dos ejemplos: Mariano Rajoy y Artur Mas. Quizá no tienen todos estos atributos que acabo de apuntar. Para muchos no, para muchos otros sí, pero en todo caso es evidente que a pesar de ser designados y tutelados en un principio por su antecesor, han mandado durante años en sus respectivos partidos. Y mandar, en algún caso, sobre todo en el de Mas, ha ido bastante anexo al concepto de liderar. Pero este origen de liderazgo cada vez lo tiene más complicado para cuajar, y de ahí el éxito de la 'operación Marta Pascal'.

Lo ha hecho a su manera, como cantaba Sinatra, y su ascenso ha cogido por sorpresa al más pintado. No a ella, que hace tiempo que se prepara, no solo académica y políticamente, sino sabiendo de la importancia en política del 'cómo', trabajando y tirando del buen y discreto consejo de buenos conocedores, entre bambalinas, de la estrategia y de la comunicación política. Pascal es joven, pero ha sabido tirar de veteranos del ramo. Supo aprovechar su paso por Ensenyament en tiempos de Irene Rigau, y no solo lo digo por la defensa que de ella hace la 'exconsellera'. Al igual que David Bonvehí, "un cerebro ordenador", ha tenido como una especie de padre político a Jordi Turull, a quien ahora ha descabalgado de la opción de liderar el nuevo PDC, con el mismo trabajo sistemático, pulcro y de hormiguita que el portavoz parlamentario del grupo de Junts pel Sí le ha enseñado a practicar durante años.

El más que previsible tándem ganador en la elección de la dirección que se hará en el PDC en una semana ha sabido tirar de equipo renovador, pero sobre todo, que es lo que importa a la hora de aspirar a liderar en los tiempos que corren, lo ha hecho a su manera. Pasando de los 'padres'. Las presiones que ha recibido esta semana Pascal de todas partes han sido muy fuertes, pero ha sabido decir 'no' a gente de mucho peso, a nivel institucional y de partido. No ha querido cuotas. La nueva dirección demócrata, si la vota la base, será la que ella ha querido montar, no la de Mas ni la de Carles Puigdemont, aunque está claro que, entre ellos dos, el actual 'president' conecta más y ha sabido impulsar a más gente en sintonía, no solo municipalista, sino también generacional y en la clave de cambio que él representa. El de Pascal, en este sentido, es un triunfo también de Puigdemont. Con ella haciendo a su manera en el partido, él tendrá la opción de poder apretar el acelerador para hacerlo aún más en el Govern.