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Al contrataque

Las mentiras de las Azores

Sílvia Cóppulo

Escuchas a sir John Chilcot en tono grave y respetuoso y se te revuelven los intestinos. No había armas de destrucción masiva en Irak. El resto, presión y manipulación puras. Siete años de investigación exhaustiva, doce volúmenes, dos millones y medio de palabras y un coste de 10 millones de libras para hacer evidente que George W. Bush mentía, que Tony Blair mentía y que José María Aznar mintió. Después del ataque del 11-S del 2001, a Bush le empujaba transmitir al mundo que era capaz de reaccionar como presidente de la primera potencia mundial. Blair iba detrás suyo y llegó a escribirle que estaría a su lado pasara lo que pasara. «Ahora actuemos y luego ya lo justificaremos», le dijo también. ¿El interés de Blair tuvo algo que ver con su enriquecimiento posterior? Lo parece. ¿Y Aznar? Ni en sueños imaginó salir literalmente en la foto con Bush Blair en las Azores aquel marzo del 2003.

Al lado de los poderosos, él también parecía poderoso, aunque en realidad asistiera a la cumbre de las islas porque aquel semestre del 2003 la presidencia de la UE le correspondía a España. Blair y Aznar llegaron incluso a pactar la campaña de imagen. Dirían al mundo que hacían todo lo posible para evitar la invasión, cuando en realidad estaban maquinando todo lo contrario. ¿Cómo se puede ser tan cínico? Leo las conclusiones del informe y me invade una profunda repugnancia. Además de los 179 soldados británicos, 4.488 militares norteamericanos muertos, 139 más de la coalición internacional ,134.000 civiles iraquís muertos y 3,9 millones de refugiados de aquel país.

EL MUNDO AHORA NO ES MEJOR

¿De qué sirven tantos organismos de los estados si al final resulta que pueden ser manipulados para obtener la conclusión que se busca desde el principio? ¿Bush tenía la convicción íntima de que la guerra era necesaria? ¿Cómo podemos creernos que Blair actuaba de buena fe -como se defiende él- si el Gobierno británico estuvo presionando a su servicio de inteligencia?

Y, si al fin y al cabo estas decisiones se toman sin bases técnicas suficientes, ¿de qué sirven todos estos organismos de Estado cuando en lugar de ser una garantía, una vez manipulados, acaban por ser una contragarantía? Por cierto, sobre Aznar, ¿alguien sabe algo de su paradero? ¿Por qué no se le llama a comparecer ante el Congreso para dar explicaciones? ¿Dónde está la oposición? ¿Se puede hacer algo más que medrar por una sesión de investidura? Bush y Blair continúan justificando la guerra con aquella retórica estúpida que afirma que «el mundo hoy es mucho mejor sin Sadam Husein». Hoy el mundo vive bajo el terrorismo global y la amenaza constante del autoproclamado Estado Islámico. A veces simplemente me parece que estos mandatarios se creen sus propias mentiras.