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Volare, oh, oh

Bernat Gasulla

La democratización del transporte aéreo gracias a las compañías 'low cost' y el reordenamiento de los destinos turísticos por el miedo al terrorismo y a las guerras están desgarrando las costuras de un sector que sufre desde hace años los efectos de la masificación. Además, parece que la renqueante recuperación económica anima a los españoles a gastar más en viajes, y el sistema se sitúa al límite del colapso. El furor viajero y ese tímido optimismo hace que el turista acepte apretujones, colas, malos tratos y calidades discutibles. Todo sea por poder decir que hemos visto mundo.

Pero estos días, en plena operación salida, se está pasando de castaño oscuro en El Prat. Vueling acumula decenas de vuelos cancelados y numerosísimos retrasos sin que el usuario sepa exactamente por qué. Y es en estas caóticas jornadas cuando el ciudadano echa más en falta a los administradores de lo público, cuya falta de liderazgo en esta crisis es desoladora.

Resulta inevitable formular ciertas preguntas que, de hecho, son llamadas de auxilio: ¿Qué son exactamente esos 'problemas de operativa', el socorrido mantra con que Vueling justifica sus deficiencias? ¿Acaso no será que han planeado más vuelos de los que pueden asumir? ¿Acaso esa explicación no le acaba diciendo al viajero 'no preguntes tanto, estás de vacaciones, relájate y disfruta'? 

¿Y LOS GOBIERNOS?

¿Dónde está Aena? ¿Es aceptable que diga que la situación no les compete, porque atañe a una compañía aérea? ¿Dónde están los gobernantes? La Generalitat y Fomento han reaccionado tarde y bastante mal. ¿Dónde están los abogados que defienden recurrir a demandas colectivas, cuando en España esta vía está condenada al fracaso en los tribunales? ¿Dónde están los defensores del libre mercado que han tolerado que una sola aerolínea acumule el 40% de la operatividad de El Prat?

Haré mío el grito que Javier Gurruchaga lanzó ante Andreu Buenafuente en 1999, durante un aún mayor caos aéreo. El cantante llegó tarde a la entrevista por los retrasos en los vuelos y bramó contra el Gobierno: "¡¡¡¡Que dimita el ministro de la Aviación!!!". Pues eso. Feliz verano. 

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