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Al contrataque

Un refugio

Ana Pastor

Mudafar y Ahmed están muy serios. Apenas sonríen mientras miran a las cámaras que captan su imagen. Están sentados sobre una lona y, junto a sus pies descalzos, reposan unas mondas de naranja, una olla con una sola cuchara y una botella de agua. Sobre sus cabezas, la tienda de campaña blanca que les hace de casa desde hace meses. Los hermanos Ahmed y Mudafar tienen 8 y 10 años y, a su corta edad, ya han visto y vivido más de lo que muestra cualquier película de terror para adultos.

Llegaron al campo de refugiados de Katsikas (Grecia) desde Erbil, en el Kurdistán iraquí. Huían de la barbarie del Estado Islámico según han contado sus padres, Midia y Mohamed, que aún se recupera de las heridas que sufrió. Un dolor soportable comparado con lo que viene a continuación. Los pequeños padecen una enfermedad congénita en el hígado y necesitan con urgencia un tratamiento que es imposible de llevar a cabo donde viven ahora, en un lugar tan poco apropiado para dos niños, sanos o enfermos.

La oenegé Aire, de un equipo de bomberos de Arteixo (A Coruña), se ha propuesto sacarlos de allí y retar así a una fecha fatídica que dice que Mudafar y Ahmed están cerca de la muerte. Han impulsado una campaña a todos los niveles, incluidas casi 200.000 firmas en la plataforma Change.org. Han logrado movilizar al ayuntamiento de A Coruña, cuyo alcalde Xulio Ferreiro ha firmado la petición de visado humanitario enviada al Ministerio de Asuntos Exteriores. Tienen ya buscado alojamiento para la familia e incluso se ha ofrecido a hacer el seguimiento médico Jesús Caramés Bouzán, jefe del servicio de Cirugía Pediátrica del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña. He hablado con Asuntos Exteriores y dicen que la solicitud la está tramitando el Ministerio del Interior. También he llamado.

UN CASO EXTREMO

Dicen que España cursó el 13 de junio la solicitud para traerlos y que están a la espera de respuesta del Gobierno de Grecia. Veremos qué ocurre y cuándo. Ahmed y Mudafar no disponen de mucho tiempo. Es un caso extremo pero hay que recordar que España se había comprometido a realojar en junio a 585 personas. Ni siquiera hemos llegado a la mitad de esa cifra que está muy, muy, lejos del compromiso inicial de nuestro Gobierno de acoger a 16.000 personas.

Ya apenas les vemos. Pero siguen ahí. Según Médicos Sin Fronteras, cuatro millones de personas se han ido de Siria por la violencia. ¿Qué estamos haciendo? Se lo preguntaba el otro día el fotoperiodista Javier Bauluz, ganador del Pulitzer y autor para Univisión de un impresionante seguimiento del gran éxodo del siglo XXI denominado 'Un refugio para mis hijos'Y añadía Bauluz: «Con los refugiados nos jugamos el futuro de Europa: la de los derechos humanos o de nuevo fascismo». Pues eso.

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